Exceso de confianza

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No son pocos quienes han externado su preocupación por el rumbo que está tomando el proceso electoral en curso en México y la eventualidad de que la jornada de la elección federal 2021 sea una ronda infantil comparada con la de 2024 donde está en juego la presidencia de la República, ocho gubernaturas, el gobierno de Ciudad de México y la renovación de las cámaras legislativas.

La sombra que ennegrece el horizonte tiene que ver con el papel que jugará el crimen organizado en este proceso. Si en 2021 hubo documentados casos de secuestros, levantones, asesinatos de candidatos, funcionarios electorales, activistas sociales, periodistas, operadores electorales y dirigentes partidistas, eso podría ser solo un ensayo de lo que, sin rayar en la paranoia, estaríamos viendo este año.

A estas alturas, nadie medianamente informado duda que el crimen organizado ha crecido escandalosamente, consolidando un imperio financiero que mueve cientos de miles de millones de dólares y multiplicando su poder corruptor y su incidencia en todos los ámbitos de la vida pública, incluyendo las esferas de gobierno.

En el sexenio que está por concluir, casi 180 mil asesinatos en el país documentan una estrategia fallida y se estima que al cierre del gobierno de López Obrador la cifra rebase los 200 mil muertos. Hay entidades como Guerrero que lastimosamente documentan a diario la forma en que el crimen organizado ha sustituido al Estado atribuyéndose funciones de recaudación de impuestos vía cobro de piso; control del comercio, del transporte y de otras actividades productivas.

Pero no es el único. Michoacán, Jalisco, Chiapas, Veracruz, Colima, Guanajuato, Estado de México, Zacatecas, San Luis Potosí por citar los más conflictivos, son escenario de una guerra sin cuartel en la que las fuerzas de seguridad del Estado mexicano aparecen casi como espectadores. En diferentes proporciones, todo el territorio nacional está cruzado por esa guerra.

Ese es el contexto en el que transitamos hacia la sucesión presidencial y los comicios locales.

Los especialistas estudiosos del fenómeno de la violencia criminal organizada sostienen que esta no puede existir si no es a condición de acuerdos inconfesables con autoridades de gobierno, incluyendo desde luego a las fuerzas armadas.

Un gobierno que camina rumbo a la sucesión silbando y cantando las certezas de la continuidad con un exceso de confianza que seguramente emana de sus propios datos: una oposición que no termina de levantarse de la lona a donde la mandaron desde 2018; un férreo control de las entidades donde el oficialismo gobierna, una nutrida base social que los apoya convencida de que vamos por el rumbo correcto y otro segmento para nada despreciable de votos cautivos que laten en la incubadora de programas sociales que dispersan cientos de miles de millones de pesos para paliar las miserables condiciones de vida en que subsisten millones de familias en México.

Lo que ensombrece más el panorama es la sospecha de que ese exceso de confianza se finque no tanto en las alianzas partidistas, político-electorales, sino con grupos de la delincuencia organizada que puedan hacer la diferencia operando el ‘Día D’, ya para movilizar a los votantes, ya para inhibir el voto.

Para nada es casual la injerencia del gobierno norteamericano y poderosos grupos de interés en EEUU sobre la sucesión en México, que en las últimas semanas han arreciado campañas para minar la legitimidad y credibilidad del gobierno mexicano y concretamente a su figura señera: el presidente de la República.

Habrá quienes aplaudan esa embestida, incentivados más por la idea de regresar al poder, pero omitiendo, consciente o conscientemente advertir la naturaleza intervencionista y colonizadora de los Estados Unidos que, hay que decirlo, tiene en López Obrador la coartada perfecta para sus afanes de mantener a México como su patio trasero.

A confesión de parte, López Obrador ha dicho que nunca hubiera imaginado llegar a ese momento en que lo tildaran de dictador y narcopresidente, pero eso está sucediendo.

Y en la cancha de la sucesión, ya entraron a jugar todos. No solo los partidos políticos de oposición, sino también los halcones gringos y los grupos del crimen organizado que bien a bien no se sabe en qué portería vayan a meter sus goles.

II

La vida sin embargo, sigue. Y también hay cosas buenas.

Guaymas está de moda.

Ya hemos consignado en otros despachos que si algún municipio de Sonora ha estado en el top de los proyectos federales y estatales, y convertido en el espacio donde mayores cantidades de recursos se aplican, es el gobernador por la doctora Claudia Córdova González.

Apenas antier estuvo por allá el gobernador del estado, Alfonso Durazo para supervisar los avances en las obras de modernización del puerto, donde se invierten más de 3 mil millones de pesos, acompañado del secretario de Marina, Rafael Ojeda.

Pues ayer el gobernador regresó allá, pero ahora para presidir la Reunión Anual de los centros de capacitación ICAT de todo el país, donde se expuso la importancia de la capacitación constante de la mano de obra para estar a la altura de lo que viene, sobre todo con los megaproyectos del Plan Sonora de Energía Sostenible y la llegada de empresas internacionales en el contexto del llamado ‘nearshoring’.

En el caso del Instituto de Capacitación para el Trabajo del estado de Sonora, el Icatson ya puso en marcha el primer centro de capacitación ganadera del país, en coordinación con la UGRS; se formalizó la Escuela del Agua en una acción coordinada con CEA y Conagua, por citar un par de ejemplos de lo que se está haciendo en la materia.

Este foro, dijo el gobernador, busca demostrar el potencial que tenemos como entidad y como región para detonar las oportunidades de capacitación para el trabajo, y demostrar también el potencial y talento del capital humano sonorense.

III

Y ya que andamos por Guaymas y sus potencialidades, vale destacar lo que se viene haciendo en materia de promoción turística por parte tanto del sector gubernamental como del privado.

Es así que acabamos de pasar el carnaval 2024 que dejó una considerable derrama económica, se convirtió en una fiesta con espectacular cartelera y sobre todo, que terminó sin un solo incidente que empañara la convivencia.

Ayer comenzó el San Carlos Rally que se llevará a cabo durante todo este fin de semana y en el cual se espera la visita de cientos de motociclistas de toda la entidad y de Estados Unidos; habrá conciertos de rock en vivo, exposiciones, motociclismo de resistencia, rifas y demás amenidades. Hoteleros, restauranteros y prestadores de otros servicios esperan lleno total por este evento.

Y el próximo 9 de marzo, la edición 2024 del Vino Fest, otro evento que ya se volvió una tradición en San Carlos a partir de la iniciativa del empresario más activo del puerto, Rolando Lemmen Meyer, que abrió el Club Dúo para convertirlo en sede del encuentro de las más prestigiadas casas vitivinícolas de la región y un espacio para la degustación de todos sus productos.

También hay muestras gastronómicas para maridar los vinos; stands de otros productos como bacanora y puros habaneros, cerveza artesanal y todo lo que necesite para ir calentando la garganta y el ánimo ya que por la noche coronará la velada la invitada estelar María José con todos sus grandes éxitos.

Si no ha adquirido sus boletos le sugerimos hacerlo ya y también reservar sus habitaciones porque el gran éxito de estos eventos provoca que se agoten rápido.

Por allá nos vemos.

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