Disputa por la vida

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Luego de no calcular los efectos de la reactivación económica y social al considerar que la pandemia estaba bajo control, en la mayoría de los países europeos se toman medidas frente a la nueva embestida del Covid-19, cuya fuerza en contagios y muertes podría superar el primer embate, dicen expertos. 

Italia, Alemania, Rusia, Países Bajos, Francia, España, Inglaterra, entre otros, desde hace alrededor de un mes reconsideraron la reactivación de sus economías ya que el saldo covid alcanzó los picos de abril pasado y por ello sus gobiernos han reasumido estrictas medidas de confinamiento y restricciones de movilidad social, económica y comercial. 

Asimismo, han endurecido protocolos sanitarios de forma generalizada; reducido los horarios de operación de establecimientos comerciales, de esparcimiento y de confluencia de personas, e incluso, se ha decretado ley seca en zonas de mayor riesgo, en tanto que refuerzan sus capacidades hospitalarias y hacen acopio de medicamentos para atender la creciente demanda de atención de contagiados. 

En tal contexto de alarma y de previsiones, en todos esos países hay instancias menores de gobierno que diputan el derecho de excluirse de las medidas tomadas alegando que en su caso no es para tanto y hacen lo posible por eludir medidas de confinamiento, cuando dada la experiencia a lo largo de esta pandemia, la movilidad social es el principal factor de contagio. 

Endurecen confinamiento en Italia y Europa

De hecho, hace alrededor de un mes, autoridades locales en jurisdicciones conurbadas de grandes urbes como Madrid, Paris, Berlín, Moscú y otras, se resistieron a aplicar decisiones de sus gobiernos centrales y ahora registran acelerada expansión del virus, lo cual ha ocasionado efectos más graves en el sector económico al que pretendían apoyar al entrar en rebeldía. 

Sabemos que México es un caso atípico en la aplicación de estrategias contra la pandemia durante los últimos meses, ya que contrario al sentido común y a una lógica humanitaria elemental, el mismo presidente López Obrador ha sido el principal impulsor del relajamiento y sustentado por una mal entendida concepción libertaria, ha dejado en el voluntarismo el decidir cuidar o no la salud y la vida. 

A pesar del alto índice de contagios y muertes, en Sonora hubo un constructivo empate y sintonía entre autoridades de los distintos niveles para atender lo que se puede considerar como la primera ola de la pandemia, lográndose aminorar su embate con acciones conjuntas y coordinadas entre la Secretaría de Salud y los ayuntamientos y la participación de actores del sector económico y laboral, todo bajo las directrices de la instancia federal. 

De acuerdo al seguimiento de los hechos en distintos municipios, posturas y decisiones de sus titulares y determinaciones de la secretaría de salud a cargo de Enrique Clausen y allá en el centro, la del subsecretario Hugo López Gatell, fue evidente que se partió de un criterio base que se resume en que mientras autoridades menores no desestimen medidas nacionales y estatales, se camina por la misma ruta de contención e incluso, implícitamente se les dejó libre para endurecer e ir más allá en materia de restricciones. 

Enrique Clausen

Condiciones político-electorales temporaleras en Sonora, rompieron ese precario equilibrio y al igual que ocurrió hace alrededor de un mes en ciudades europeas, alegando autonomías, diferenciación de decesos y contagios y la baja de éstos, algunos alcaldes y alcaldesas se asumieron como rectores absolutos en materia de salud en las jurisdicciones que gobiernan o mal gobiernan, desestimando las prospectivas de las instancias estatal y federal y apostando a mantener un estado de cosas en donde la salud y la vida de miles se encuentran en juego. 

Dios guarde la hora que en menos de un mes, hermosillenses, guaymenses, cajemenses, nogalenses, caborquenses, empalmenses, navojoenses y demás, estemos pagando las consecuencias de supeditar necesidades electorales a las necesidades de preservar la buena salud y la vida de la gente, todo porque resulta popular el mantener un fluido ambiente de intercambio económico y social y atender exigencias de orden empresarial que en buena parte no les importa como les vaya a sus empleados. 

Miren, si bien López Gatell mostró a fin de cuentas su condición timorata y pusilánime en el diferendo entre la secretaría de salud de Sonora y Célida López Cárdenas y Sergio Pablo Mariscal, quienes se han rebelado al color naranja del semáforo epidemiológico emitido por la instancia federal, subrayó y reconoció que los gobiernos estatales, son autoridades sanitarias rectoras y los gobiernos municipales no lo son, por lo que la competencia de aplicar medidas preventivas que contengan los contagios, le corresponde al Gobierno del Estado. 

En esas estábamos, cuando se desata la grilla en el marco del arribo de Alfonso Durazo como virtual candidato de MORENA a la gubernatura, circunstancia que degradó el ya proceso de politización de las postura de autoridades municipales de ese partido, llegando al colmo de emitir un posicionamiento, que en el caso del COVID-19, arguyen que antes que la vida y la salud de la gente, está la autonomía municipal y que lo que hagan será en función de condiciones específicas y acordes a la realidad, sin que tengamos idea quien les traducirá dichas condiciones específicas y esa realidad. 

Célida López

“Atender las condiciones específicas de la pandemia en cada región para afrontarla con tiros de precisión locales y no con escopetazos estatales”, dice el documento, aunque por razones obvias e incondicionalidad a su amo en Palacio Nacional, no agregaron “cañonazos federales”. 

Pero en términos generales, lo asentado en ese panfleto deberían de cumplirlo, porque la alta incidencia de contagios y muertes en Hermosillo, Cajeme y demás se debe principalmente a la lenidad de esas instancias y a la inoperancia de sus estrategias para aterrizar los acuerdos del Consejo Estatal de Salud y que lamentablemente no por decirlas en el mentado acuerdo, las van a implementar. 

Más que nada fue un extraño acuerpamiento que se le ocurrió a algún cerebrito urgido por posicionar a su desarraigado y fracasado aspirante a la gubernatura, con un acuerdo en el que dicen asumen una agenda común a la que “se suman legisladores locales y federales de Morena que enriquecerán la dinámica deliberativa que prevalecerá en su interior con espíritu de pluralidad y capacidad gestora”, se dice, que en lo relativo a esa capacidad gestora, pues vaya invocación respecto a la principal carencia que tiene la caterva de representantes populares, locales y federales de ese partido. 

¿Capacidad gestora de Wendy Briseño; Lorenia Valles, Javier Lamarque, Heriberto Aguilar, Marco Antonio Carvajal o Manuel López? Absolutamente ninguna y más bien han sido comparsas y títeres que han dejado a los sonorenses en la indefensión en la formulación del gasto federal en la entidad, en tanto que los de acá que pastorea Ernestina Castro Valenzuela, está demostrado que sólo son un estorbo en las tareas emprendidas para elevar la calidad de vida de la gente. 

Lorenia Valles 

Así las cosas, la irresponsable actuación de Alfonso Durazo y el sometimiento de sus alcaldes, deberá o ya debe ser uno de los más importantes retos a enfrentar con el fin de reducir el impacto del Covid-19, con la esperanza de que vieran un poco más allá de sus fosas nasales y aprendan de lo que ocurre en otras partes del mundo y así entender que las acciones contra una pandemia deben de ser conjuntas y homogéneas en regiones con intenso intercambio social y económico como son los casos de los municipios más poblados de la entidad. 

Por lo pronto, Ernesto Gándara Camou realiza intenso recorrido para platicar con pobladores de comunidades del Río Sonora y sierra baja de la entidad, en el marco del proceso de consolidación y suma que nutre desde ya el proyecto de construcción del frente amplio de partidos y organizaciones ciudadanas para garantizar que el gobierno de Sonora se mantenga en manos honestas y eficaces. 

“El Borrego” es ajeno a la retórica inocua y a curseras declarativas al estilo guacho vendedor de cobijas de Durazo, quien por cierto hace gira correteando micrófonos por todo el estado, tocándole a Guaymas este miércoles, en donde dijo que es en ese sufrido puerto en donde han resultado más efectivas sus estrategias para combatir la inseguridad, y lo dice en una comunidad golpeada por asesinatos, desaparecidos, fosas clandestinas y demás. 

Será muy complicado para el chapulín construir un discurso coherente frente a la dramática realidad que ofrecen administraciones municipales corruptas e incompetentes, ya que ni modo que predique la continuidad de tales realidades e igual en el caso de los distritos locales y federales, previéndose que la palabra cambio no será la más frecuente en sus peroratas.  

El Borrego corre por todo Sonora

Por cierto, aún recordamos que por allá a mediados de abril del 2019, al comparecer ante el Senado como Secretario de Seguridad, se molestó porque hubo quienes le reclamaron la ausencia de resultados, y con justa razón dijo que sería muy irresponsable asumir que en seis meses se podría reducir la violencia y por eso pidió que le dieran un año. 

Pues pasó el año y más y no solo la violencia no ha cedido, se ha incrementado, sin que luzca nada cercana la solución de los problemas estructurales que aludía e incluso, en su discurso con el que pretende ocultar su fracaso, queda claro que ya quedó de lado el ataque a esos problemas estructurales que atribuye al crecimiento de la delincuencia, ya que su argumentación se centra en el incremento del “estado de fuerza” con cientos de elementos de la Guardia Nacional que por lo visto no sirven de nada. 

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