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Fue un 18 de noviembre de 1901 en una casa marcada con el número 4 de la calle de la Paz (que hoy se llama Ezequiel Montes, en la colonia Tabacalera de la CDMX), la policía irrumpió en una fiesta privada donde había 42 hombres que bailaban entre sí, la mayoría de familias aristocráticas.

De aquellos 42, 19 vestían de mujer e incluso en una recámara estaba tendido a un joven que las crónicas de la época identifican como “Bigotes Rizados”. Los rumores y las leyendas de aquella redada dirán que fue premio de una “rifa” entre los asistentes.

La prensa de la época hizo eco del sobresalto moral que significó aquella redada. Hubo burlas homofóbicas, rumores y leyendas sobre “La aristocracia de Sodoma”, como llamó a los detenidos el periódico El Hijo del Ahuizote.

Nunca se despejó la duda de quiénes habían caído en aquella redada, pero El Popular, otra publicación de la época, anotaba que “todos son pollos gordos, algunos riquillos que la portan; criados en paños azules”.

Aquel periódico reveló además que “pretendieron huir para quitarse los vestidos del sexo contrario al suyo; pero al darse cuenta la policía que se trataba de algo grave, no dejó salir a ninguno de los 42″. Luego anota: “No daremos a nuestros lectores más detalles por ser en sumo asquerosos”.

En una crónica sobre este episodio publicada en la revista Letras Libres, el escritor mexicano Carlos Monsiváis relata que, aun cuando los reportes de la prensa insistían en que los detenidos eran 42, al paso de los días la cifra se ajustó a 41. “…el que desaparece de la lista, compra su libertad a precio de oro y huye por las azoteas, es don Ignacio de la Torre, casado con la hija de Porfirio Díaz”.

Anota además que, “más que ningún otro hecho, lo que distingue a la redada es la presencia, certificada por el chisme masivo, del Primer Yerno de la Nación”.

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