Exceso de mortalidad

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Lo tratamos poco, pero las veces que fueron fue invariable su actitud afectiva; su trabajo como comunicador de denuncia nos generaba incertidumbre, frente a la cobardía e impunidad de quienes asechan desde el anonimato y actúan con premeditación, alevosía y ventaja.  

Estuvimos atentos al seguimiento de su denuncia sobre el acoso que era objeto de parte de mando policiaco-militar de Guaymas y consideramos sumamente prudente que decidiera buscar refugio en Ciudad Obregón junto a su familia, sin que tengamos idea si sus señalamientos fueron atendidos por la instancia correspondiente.  

El pasado viernes, primero nos enteramos que una persona había sido asesinada en estacionamiento de centro comercial del citado puerto y luego nos dimos cuenta que no se trataba de una ejecución más de las que ocurren con suma frecuencia en esa región, si no que la víctima era el periodista Ricardo Domínguez López.  

Nos conmueve en lo más profundo y nos indignan las circunstancias y las consecuencias de la cobarde ejecución; el sufrimiento de su familia y el sentimiento de frustración en el indefenso gremio del periodismo, que en buen número se movilizó este lunes en Hermosillo bajo la consigna de “Unidos por la paz y la libertad de expresión”, con el fin de exigir garantías para el ejercicio de nuestro trabajo y justicia para el periodista asesinado.  

Ricardo Domínguez

Nuestro más sentido pésame y comprometida solidaridad para Zayra, su esposa y al resto de su familia, que para efectos de presencia física en sus exequias, de plano nos fue imposible, así como lo fue en la manifestación, ausencia que no limita para nada que nos sumemos a las exigencias de justicia y que la Fiscal General de Justicia del Estado, Claudia Indira Contreras haga lo que le corresponde para que ese crimen no quede impune, y atienda las pistas que la misma víctima le dejó sobre su escritorio.  

Inquietantes las versiones en torno a la artera acción que dan consistencia a su denuncia respecto al acoso que era objeto de parte de la autoridad municipal, vía el militar que funge como comisario de la corporación policiaca y que ya en el pasado fue puesto en evidencia de que es capaz de eso y más, sumada a su evidente incompetencia para al puesto que fue designado, por nada más y nada menos que el entonces secretario de Seguridad Pública Federal y ahora gobernador electo de Sonora.  

De esta forma, Ricardo es un cuerpo más de la estela de muertos que dejan estos últimos años funestos para nuestra patria, la República Mexicana, víctima de una gestión gubernamental que convirtió lo previsible en lo irremediable, sea en el caso de la escalada de homicidios dolosos, como por el Covid-19 y el doloroso caso de los niños con cáncer.  

Casi 100 mil homicidios dolosos desde diciembre del 2018, rompe con cualquier estadística histórica y resulta indiscutible que es reflejo de la ineficaz e infantil estrategia de Andrés Manuel López Obrador ante la rampante actuación de bandas del crimen organizado y de la delincuencia uniformada, destacando además que el mismo presidente ayude a apuntar armas de grueso calibre contra periodistas, a través de su estúpida confrontación contra medios de comunicación y comunicadores.  

Estela de muerte

Muy delicado el que la lengua viperina presidencial de cada mañanera pudiera tener su brazo armado para aplicar soluciones finales en caso de periodistas que tienen la valentía de denunciar y exhibir andanzas de bandas criminales y su colusión con instancias de gobierno, y que a partir de diciembre del 2018 a la fecha, 16 han pagado con su vida tal osadía.  

Esa estadística es parte del exceso de mortalidad que afecta a nuestro México, que incluso es reconocido por el gobierno federal con escalofriantes datos: de acuerdo a tendencias demográficas de incidencia de decesos de los últimos años, en comparación con los registros a partir de diciembre del 2019, han muerto casi un millón 570 mil personas, cuando en condiciones normales debieran ser poco más de un millón 70 mil o sea, son casi 500 mil fallecimientos más de los esperados.  

La mayor parte de ese exceso de muerte se debe a la negligencia criminal y catastrófica gestión para enfrentar la pandemia del Coronavirus, atribuyéndose a dicho virus casi 354 mil decesos, aunque oficialmente el número que se reconoce es 238 mil hasta ahora.  

A esta estela de muerte que deja el gobierno de la 4T, también hay que sumar a los más de dos mil niños que han fallecido a causa de la falta de medicamentos contra el cáncer, luego que el gobierno canceló vías de suministro, en el marco del pleito del idiota contra la industria farmacéutica.  

Solidaridad gremial 

Y todo lo anterior se pudo evitar o al menos reducir su impacto en términos de vidas salvadas, si en lugar de ofrecer abrazos en lugar de balazos o estrechar relaciones con lideres del narco, el gobierno hubiera desplegado acciones que en otros países han resultado efectivas para al menos contener dicho flagelo; si en lugar de promover juntadas y el rechazo al uso del cubrebocas se hubieran aplicado estrategias sanitarias recomendadas por organismos mundiales de salud o en el caso de los niños con cáncer, hubiera imperado la humanidad y solidaridad con sus familias.  

Pues como ven, ya estamos de regreso luego de que por segundo verano consecutivo decidimos tomarnos un receso en casa o sea sin viajar a ningún lado en atención a elementales medidas de protección personal y de nuestra familia, frente a los riesgos de resultar contagiados o ser fuente de contagio al acudir a aglomeraciones playeras o de estar en el lugar equivocado si a malandros se les ocurre dirimir diferencias a balazos.  

Mejor así, ya que además las perspectivas económicas no son las mejores como para andar de vacaciones en paradisiacos lugares de esta región de México, atendiendo elementales medidas de prevención sobre situaciones de crisis que seguramente se vendrán encima y que incluso ya están dada la tacañería de clientela en condiciones de morosidad en sus pagos.  

Pero quedarnos en casa y solo salir para lo más indispensable es lo mejor que cualquiera debe hacer ante la amenaza de las nuevas variantes del Covid-19, que como se sabe y se informa todos los días, registra creciente número de nuevos contagios y muertos en Sonora, que ya suman 85 mil 518 y seis mil 664 respectivamente, pero que en las últimas semanas mantienen sostenida tendencia al alza.  

Víctor Guerrero

Y lo anterior ocurre en la mayor parte del país, sin que ello cambie la versión presidencial de que se trata de un pequeño rebrote y que llueva, truene y relampaguee, el 30 de agosto inician las clases presenciales para el sector educativo nacional, que en el caso de Sonora la fecha se adelanta el 15 de agosto, debido a los ajustes al calendario escolar con motivos climáticos, circunstancia que tiene al titular de la SEC, Víctor Guerrero trabajando a marchas forzadas, aunque por la escalada de contagios actual, seguramente el regreso a clases presenciales debe estar siendo evaluado.  

No escatimaremos nuestro reconocimiento al esfuerzo que despliega la Secretaría de Salud y su titular Enrique Clausen, tanto en su responsabilidad de informar con oportunidad, como en insistir sobre la responsabilidad social que debiera guiar a la gente como factor, que junto a los avances de la vacunación, se permitirá contener a la pandemia.  

Lo paradójico es que esas voces son como si fueran en la soledad del desierto, porque la mayoría de los reportes indican la celebración de juntadas por todos lados, mientras que muchas voces influyentes o presuntamente influyentes se ocupan en por ejemplo en promover la consulta inventada para decidir si se aplica o no la ley a “actores políticos del pasado”, en algo así como el fraudulento sorteo del avión presidencial o simplemente nadan de muertito en espera de un hueso a partir de septiembre próximo.  

Bueno, poco se puede esperar de quienes ante hechos de violencia como el caso del asesinato de Ricardo o los ocurridos en Magdalena o en Ímuris, elevan la voz para exigir a autoridades estatales que hagan la tarea, mientras que de forma grosera soslayan, deslindan y descartan cualquier responsabilidad al gobierno federal, sin asumir que son parte importante del fracaso que tiene ensangrentado al país.  

Gobernadora inaugura nueva vialidad

Por lo demás, excelente la conclusión de las obras de interconexión del libramiento Hermosillo-Guaymas con la carretera Sahuaripa-Hermosillo, las cuales fueron inauguradas por la gobernadora Claudia Pavlovich y que ofrecen una solución parcial a la problemática del cruce de vehículos pesados por la mancha urbana al oriente de la capital de Sonora.  

Muy bien, pero una solución integral es que ese trébol, esas obras también se realicen en el cruce de dicho libramiento en el cruce de la carretera Hermosillo-Yécora, que percibimos tendría mayor impacto en los propósitos de desviar tráfico pesado proveniente de Chihuahua o que se dirige hacia allá e incluso ser factor importante en el proyecto anunciado por el gobernador electo, Alfonso Durazo de promover una mejor comunicación terrestre entre Guaymas y el vecino estado.  

Pero por lo pronto, muy bien que esas obras hayan concluido y pasen a ser parte de los grandes resultados ofrecidos por la gobernadora en materia caminera, rubro como nunca tan bien atendido por alguna administración estatal en turno.  

Ana Gabriela Guevara

Y tal como ocurre en todas las olimpiadas, resulta frustrante la ausencia de buenos resultados, de medallas y de triunfos de deportistas mexicanos, lloviendo muy tupido sobre la titular de la Conade, Ana Gabriela Guevara, quien enfrenta la posibilidad de ser responsabilizada de un bajón histórico de la delegación mexicana en esa justa deportiva.  

Hasta ahora, sólo la arquera sonorense Alejandra Valencia y el arquero bajacaliforniano, Luis Álvarez han dado motivos para festejar al conquistar una medalla de bronce en Tokio, logro del cual la otrora gacela sonorense festejó como logro suyo, aunque ya se supo que ambos deportistas corrieron con los costos de su preparación, así como también costearon su participación en la justa olímpica.  

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