La próxima legislatura: un día de campo para Alfonso Durazo

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En un despacho anterior comentábamos cómo el próximo gobernador de Sonora tendrá prácticamente un día de campo al menos durante la primera mitad de su sexenio, en cuanto a su relación con el Congreso del Estado.

Que se recuerde, las últimas dos legislaturas con una mayoría de diputados provenientes de las mismas filas partidistas que el gobernador, fueron las que correspondieron al periodo de Manlio Fabio Beltrones; de allí en adelante, para sacar adelante sus iniciativas todos los gobernadores han tenido que hacer uso de sus capacidades de cabildeo, negociación política y, eventualmente, uno que otro cañonazo de esos que el General Álvaro Obregón tasó en 50 mil pesos, pero a los que, con los años, la mano invisible del mercado de votos ha tenido que agregarle varios ceros.

Alfonso Durazo no tendrá que lidiar con eso. La bancada de su partido está compuesta por 14 diputados que, sumados a siete más de sus aliados suman 21. Le faltaría solamente uno más para completar la mayoría calificada que se requiere para reformar la constitución. 

Se entiende que para toda reforma constitucional se necesita también la aprobación del 50 por ciento más uno de los cabildos, pero teniendo el control de la chequera desde la secretaría de Hacienda estatal, eso no tendría por qué representar problema alguno.

Peor detengámonos un momento en un tema que ha sido poco abordado y para el cual se justifica la referencia a las legislaturas pasadas: el de los perfiles de diputados y diputadas plurinominales, quienes llegan a la cámara como posiciones de sus respectivos partidos.

Se entiende que en los años 70 la presión social obligó al gobierno del partido prácticamente único a abrir espacios en el Poder Legislativo a la oposición, señaladamente a la de izquierda que reclamaba espacios ya por la vía legal, ya por la vía armada, lo cual constituía un verdadero reto a la gobernabilidad.

La reforma política de entonces ayudó a despresurizar esa situación y comenzaron a llegar a las cámaras hombres y mujeres que representaban verdaderos liderazgos en sus sectores. Fogueados en la lucha y en el debate de las ideas, con una formación política consistente y con un bagaje cultural a veces admirable.

Incluso los y las plurinominales del partido gobernante solían ser abogados versados en el litigio y en el servicio público, cuando no en las dirigencias partidistas, sindicales, sociales. Eran, usualmente quienes llevaban la voz cantante en los debates legislativos.

Claro, esto no necesariamente era la regla y eventualmente se colaban personajes bastante folcklóricos, por no decir baquetones o improvisados, pero eso dependía fundamentalmente de la prelación confeccionada en las respectivas listas, desde las cúpulas partidistas.

De aquella primera legislatura del sexenio beltronista recordamos a don Jesús Larios Ibarra por el PAN y a Juvencio Torres Ávila, el primer diputado que tuvo el PRD. A ellos les tocaba debatir con políticos del PRI a quienes no se les puede regatear formación académica y experiencia política, auténticos tiranosaurios Rex como Jesús Enríquez Burgos, Enrique Fox Romero, Ricardo Ibarra, por citar a algunos.

Una legislatura antes, la oposición al PRI tuvo a Adalberto Rosas López, Quinardo Meléndrez e Hilario García Galindo (que no recuerdo si todos eran pluris) por el PAN, o a Cecilia Soto González, que si mal no recuerdo llegó por el PARM. Los ‘agarrones’ eran muy buenos con priistas como Roberto Sánchez Cerezo, Héctor Parra Enríquez, Roberto Díaz Gallardo y otros personajes del jurásico tricolor.

Aunque se dice que los tiempos han cambiado mucho, en lo esencial la confección de las listas de plurinominales se sigue rigiendo bajo criterios muy similares de afinidad con los grupos o corrientes que hegemonizan al interior de cada partido político. La formación académica, el desempeño profesional o la experiencia legislativa o en el servicio público a veces pasan hoy a un segundo plano.

Veamos quiénes ocuparán las curules por cada partido político en la próxima legislatura.

A Morena le corresponde una plurinominal y esta recayó en Margarita Vélez de la Rocha. Aunque no ha ocupado cargos públicos anteriormente (salvo el honorario como presidenta del DIF Cajeme en la actual administración de su esposo Sergio Pablo Mariscal), ella ha militado en la izquierda desde sus tiempos estudiantiles y viene de una familia que siempre ha participado en las luchas populares y sindicales. Su compromiso con el proyecto de Morena está fuera de toda duda.

Movimiento Ciudadano contará con dos pluris: Jorge Russo Salido, que ya tiene la experiencia como legislador federal, y Rosa Elena Trujillo, académica de la Universidad de Sonora que ya ocupó una regiduría en Hermosillo.

El PT tendrá una diputada de lista y ella es Diana Karina Barreras Samaniego. Ex regidora del PAN en el trienio del Maloro Acosta, fue el voto clave para la autorización de la polémica concesión del alumbrado público. Casó luego con Sergio Gutiérrez Luna, otro ex funcionario del gobierno de Guillermo Padrés que hoy ha escalado alto en Morena y sin duda su voz pesó a la hora de colocarla en el primer lugar de la lista.

De Beatriz Cota Ponce, la plurinominal del PANAL se conoce poco, salvo su militancia en el sindicalismo magisterial, ocupando algunos cargos en el SNTE.

El PES tendrá otra diputada plurinominal y es Paloma María Terán Villalobos. Sin mayor experiencia política directa, viene sin embargo de una familia que siempre ha estado en esa actividad. Es hija del matrimonio formado por Vicente Terán Uribe e Irma Villalobos, acaso la representación más clara del poder dinástico en Agua Prieta, donde a lo largo de los años se han alternado en la alcaldía, la diputación local y la federal, ya sea por el PRI o por otro partido. La hija Mayor, Irma, llegó al Congreso federal en 2018 por el PRI como plurinominal, pero renunció para incorporarse al PES, luego de casarse con el coordinador parlamentario de ese partido.

El PRD tendrá una diputada plurinominal en la persona de Alma Manuela Higuera Esquer, reconocida luchadora social en la región sur del estado.

Los que acumulan más experiencia son los del PRI, Ernesto de Lucas Hopkins y Natalia Rivera Grijalva, y del PAN, Ernesto ‘Kiko’ Munro. Una segunda pluri del blanquiazul es María Sagrario Montaño Palomares, de quien tampoco se conoce mucho, salvo que es una posición de su esposo, el alcalde de Huatabampo, Ramón Díaz Nieblas.

Esos son los y las diputadas plurinominales de la próxima legislatura. Ya habrá tiempo de evaluar su desempeño.

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