Lamarque, del discurso a la acción.-

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Lamarque, del discurso a la acción.- Ya es tiempo de que Cajeme, su cabecera, deje de ser “una ciudad bonita, pero sucia y greñuda”, para mostrar su limpieza, trazo, funcionalidad…

Bernardo Elenes Habas

Está demostrando el presidente municipal de Cajeme Javier Lamarque, dos aspectos importantes de la responsabilidad que debe prevalecer en los servidores públicos, con su Programa de 100 Días a favor de la comunidad.

1.- Que sí existe un deplorable abandono de la estructura urbana (pavimento destrozado, drenajes colapsados) que recibió como herencia en el relevo municipal. 2.- Que es perfectamente posible, cuando se tiene voluntad, vocación de servicio, amor al terruño, responder a los reclamos de una comunidad noble que sabe agradecer las acciones positivas a favor de la casa común que se llama Cajeme.

Es evidente el desplazamiento y accionar de cuadrillas de trabajadores que atacan las rúas de la ciudad y colonias. Dejan constancia de la vertebración de esfuerzos que se generan en el organigrama de las nuevas autoridades. Se aplica, pues, el sentido común para atender lo que se mantuvo en el abandono: las calles de uso cotidiano, el afloramiento de aguas negras y limpias.

Lo explicó, el alcalde Lamarque Cano, ayer lunes 20 de septiembre, en conferencia de prensa: Se prevé invertir de 8 a 10 millones de pesos atendiendo la urgente necesidad de bacheo en calles del primer cuadro de la ciudad, áreas por donde circula el transporte urbano y la conectividad con las diferentes colonias.

Asimismo se dispone una cruzada para atender el sistema de drenaje, apuntalando de entrada la eficiencia de Oomapas, estructura paramunicipal que debe recibir el respaldo de sus usuarios con el pago puntual del servicio de abastecimiento de agua y eficiencia en el alcantarillado, para que los beneficios fluyan en beneficio de las familias.

Incluso, hizo referencia a que no habrá incremento en las tarifas. Y en los casos de quienes verdaderamente no puedan responder al pago del servicio de agua, se hará excepciones mediante estudios socioeconómicos. 

No se percibe revanchismo por parte del Alcalde. Pero ya expresó que “no cargará con culpas ajenas”, lo que me recuerda -yo cubría la fuente de Palacio- su actitud madura de hace 24 años, cuando condujo el timón de esta barca por primera vez.

A pesar de que en ese tiempo recibió, también, una comunidad en estado crítico en sus servicios públicos, calles saturadas de baches, aguas negras convirtiendo en arroyos las aceras, y un incremento en las tarifas del agua potable, actuó con la misma entereza como lo está haciendo ahora. Siendo una de sus primeras acciones derogar dicho aumento, porque dañaba la economía de las familias.

Me comentan algunos jefes de familia que “se vuelve evidente que le tendrá que ir bien a Cajeme”. Fundamentan sus apreciaciones en el espaldarazo que le otorgó el pasado 16 de septiembre el gobernador Alfonso Durazo a Lamarque y a la comunidad, al señalar con claridad, durante la ceremonia del primer mensaje dirigido a las familias, que sería un “aliado incondicional” de los programas impulsados por el Ayuntamiento, porque se tendrán que traducir en bienestar colectivo, inversión, empleo, crecimiento, con obras señeras encaminadas a darle dimensión al aeropuerto como centro de carga internacional y la operatividad de un recinto fiscal; fortalecer el horizonte del turismo regional y nacional con proyectos amplios en el Lago Náinari, abrir hacia la vida la Ciudad Universitaria, y atender la seguridad pública.

Pero, además, existe también la magnífica relación de Lamarque Cano con el presidente Andrés Manuel López Obrador, a quien ha apoyado desde los tiempos del PRD, y luego siendo pieza importante y leal para el nacimiento de Morena en Sonora. Hechos que le mantienen puertas abiertas en Palacio Nacional…

Cierto. Cajeme, su cabecera, ya merece dejar de ser “una ciudad bonita pero sucia y greñuda”, para mostrar su limpieza, trazo, funcionalidad…

Le saludo, lector.

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