Temporada de maromas

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Es un verdadero alivio y un respiro de tranquilidad sobre todo para quienes habitamos en los estados fronterizos saber que hoy, este lunes se abren por fin las puertas de las garitas para viajes no esenciales, que en lenguaje de la pandemia no significa otra cosa que cruzar la línea para ir a gastar compulsivamente los fajos de dólares que guardamos durante más de un año y ocho meses.

Entiendo que en la euforia hay gente que se equivoca y en lugar de enfilar con rumbo norte se va a Guatemala y se le olvida declarar siete sobres con cinco mil dólares cada uno, pero esas son minucias.

Los servicios de inteligencia de El Zancudo reportan que los comerciantes gringos, con esa gran visión empresarial que les caracteriza ya llenaron sus estantes de toda suerte de mercancía, pero los más vivos se hicieron de un extenso stock de cuellos ortopédicos de todos colores, tamaños y modelos porque se espera que el pueblo bueno y sabio acabe con ellos desde los primeros días.

Y es que el desnucadero que viene, producto de las maromas que obligadamente tendrán que dar muchos de los que ya están haciendo fila en las aduanas será de antología.

Créanme, no es cualquier cosa, no es fácil explicar lo que está pasando.

Justificar por ejemplo que el ex panista, peñanietista convencido y súper hater de López Obrador, Manuel de Jesús Espino Barrientos se haya afiliado ayer a Morena y hoy está perfilado como candidato de ese partido a la gubernatura de Durango requiere una maroma de altísimo grado de dificultad.

Hacerle campaña a un tipo que viene de El Yunque, esa sociedad secreta de filiación ultraderechista, desde la izquierda progresista y liberal va a requerir cuellos ortopédicos de alta tecnología porque más de cuatro harán ver como un niño de pecho al famoso Jorge Adolfo Febles Páez, mejor conocido en el mundo pugilístico y del espectáculo como ‘El Maromero’ Páez.

Espino Barrientos es un viejo conocido en Sonora. Fue enviado por Felipe Calderón como delegado nacional con la peligrosa misión de rescatar al PAN de las terribles garras de Manlio Fabio Beltrones, al que acusaban de haberlo infiltrado.

Algunos lo llamaron Espino Barriendo, porque llegó con una escoba y materialmente barrió con los grupos que en ese momento hegemonizaban al blanquiazul, señaladamente los de Agua Prieta (Leonardo Yáñez y su clica) y los de Cajeme que tenían todo para sacar la candidatura de Adalberto ‘El Pelón’ Rosas (no es albur) al gobierno del estado, pero se quedaron con las ganas.

Espino operó para reagrupar a las corrientes del panismo, fortaleció al ala más derechista y proempresarial y sacó adelante la candidatura de Enrique Salgado Bojórquez, que terminó perdiendo frente al priista Armando López Nogales. Digamos que perdieron las elecciones, pero ganaron el partido, como solían presumir en su momento.

También se le atribuye a él haber cooptado desde el PRI a un personaje que en aquellos años iniciaba su carrera política queriendo ser candidato del tricolor a la alcaldía de Cananea; al no conseguirlo emigró al PAN (la conexión con Espino fue Óscar Ochoa Patrón, según las crónicas de entonces), partido por el que fue diputado local, federal, senador, funcionario federal y llegó a gobernador. Estamos hablando de Guillermo Padrés Elías.

Después Manuel Espino se peleó con Felipe Calderón y luego se sumó a la campaña de Enrique Peña Nieto desde donde le pegó a AMLO hasta con la cubeta del ‘peligro para México’. Ni Lilly Téllez le dio tan duro al Peje como Manuel Espino.

Ya para 2018 recapacitó y don Yunke se plegó al proyecto de nación de Andrés Manuel y éste lo premió con un cargo en el Servicio de Protección Federal. Él siempre ha tenido una vena policiaca. De hecho sus inicios en el servicio público se remontan a Ciudad Juárez, donde fungió como subdirector de la Policía Municipal en los 90.

El punto es que ahora va por la candidatura de Morena al gobierno de Durango y si el presidente dice que es él, el ballet de maromeros será de una espectacularidad sonora, sobre todo entre la gente que en ese partido se dice de izquierda. Los que sí son de izquierda ya pusieron el grito en el cielo y le están tupiendo hasta al dirigente nacional Mario Delgado por esa eventual candidatura.

Pero no serán las únicas maromas por estos días. El cese fulminante de la secretaria de Turismo de Claudia Sheinbaum, Paola Félix no parece suficiente para calmar las animosidades después de que fuera ‘balconeada’ viajando en un jet privado (presuntamente de un proveedor del gobierno capitalino) donde los aduanales guatemaltecos decomisaron 35 mil dólares no declarados.

Ya se dijo que los ‘cueros de rana’ no eran de ella, pero el viaje en sí mismo, algunos de sus acompañantes y el destino: la boda de Santiago Nieto (el zar anticorrupción) con la consejera electoral Carla Humprey hace ver como un mal chiste toda la narrativa lópezobradorista sobre la humildad del servicio público.

Qué pena con la austeridad republicana.

El presidente no gana para corajes. Apenas estaba saliendo del ridículo que lo hizo hacer Emilio Lozoya y su pato pekinés, cuando llega doña Paola y pone en la mira a su mismísimo zar anticorrupción, que fue a casarse a Guatemala para no hacer mucho ruido en México, pero no contaba con doña Paola y sus amistades. Por su culpa, todo mundo sabe ya que el nivel de vida de don Santiago está más cerca del boato monárquico que de la pobreza franciscana.

Y todavía falta la bitachera que se alborote en su partido con la eventual candidatura de Manuel Espino. Qué pinche batalla.

II

Interrumpimos la programación habitual de esta columna para extenderle una invitación a usted, desmotivada lectora que siente cómo el otoño se le escapa por lo más frío del invierno y ya no le dio ni para escribir una tarjeta de navidad más o menos conmovedora; a usted, abandonado lector de musas inasibles y rejegas que no pudo hacer ni una triste calavera en Día de Muertos, para que se integren esta semana y hasta el 14 de noviembre al Festival Internacional de Literatura 2021.

Lo mejorcito de los escritores y escritoras sonorenses, nacionales y algunas plumas invitadas del extranjero están llevando a cabo por estos días la segunda edición de este gran evento que convoca al regocijo con las letras, al encuentro virtual con las palabras de los otros, de las otras; a la discusión y el goce colectivos en el apasionante mundo de la literatura en todos sus géneros.

Y esta vez el goce se multiplica porque el Festival integra otros eventos como las Jornadas Binacionales de Literatura Abigael Bohórquez, que se llevará a cabo en San Luis Río Colorado; el Encuentro Internacional de Escritores en Cajeme y el Festival de la Palabra en Hermosillo.

Todas las conferencias, lectura de obra, ponencias, presentaciones de libros tienen acceso virtual y gratuito en el muro de Facebook de las Jornadas Binacionales y la verdad no puedo enumerar a los hombres y las mujeres que participan porque la lista es realmente extensa, pero sí les adelanto que no se van a arrepentir.

Por cierto que esta edición está dedicada al escritor Ignacio Mondaca Romero, a quien se le rendirá un homenaje el día 12 de noviembre, para recordar su obra y sus aportaciones a la organización de los escritores sonorenses.

El encuentro es organizado y patrocinado por los ayuntamientos de Cajeme y San Luis Río Colorado; Letras del Norte, TierrAdentro y la Asociación de Escritores Sonorenses que preside la colega y amiga Sylvia Manríquez.

Vale la pena que busquen en sus plataformas digitales.

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