Bernardo Elenes
Escuela
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Proclama desde Tijuana.- Los periodistas de México se convierten en voz y noticia, porque viven bajo la sombra de ser asesinados, como dijo Sonia de Anda.- Despierta el gremio que afana la información a ras de tierra, el que hace visible a políticos mediocres, y exige justicia, que se atiendan las demandas urgentes de esta hora: paz y armonía, no polarización y odio…

Bernardo Elenes Habas

Se alza la voz del periodismo en México.

Primero fue en el Congreso de la Unión, ante diputados y senadores de Morena, bancadas mayoritarias que trazan desde sus concepciones extremas, el rumbo del país, aprobando decretos, sin permitir el debate, guillotinando la democracia.

Protestan periodistas ante amlo

Ahí, reporteros y camarógrafos de la fuente, dieron la espalda a los legisladores de la supuesta izquierda, como ellos hacen desde sus curules con el pueblo de México, y en este caso con el gremio periodístico al que se estigmatiza en forma generalizada, tachándolos de traidores a la patria con cinismo, sin comprender que se trata de trabajadores de a pie, quienes día a día se juegan la vida en un país dominado por el crimen organizado…

Y ayer, 17 de febrero, las voces azoradas e impotentes de afanadores de la noticia, quienes hacen visibles a los políticos por más mediocre que sean sus personalidades y sus discursos, vibraron en Tijuana, Baja California, en el mismo tablado de la “mañanera”, ante el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Pidieron, a través de Sonia de Anda, directora del portal editorial Esquina 32, seguridad para los periodistas en el desempeño de sus labores, y un tajante fin a la impunidad:

“Nuestro gremio está muy lastimado –dijo con voz entrecortada Sonia, al leer la Proclama de Tijuana-. Como en todo México trabajamos bajo la sombra de ser atacados y asesinados por realizar nuestro trabajo, y que los crímenes que se cometen en nuestra contra nunca se aclaren. Aquí, desde Tijuana, donde enterramos a dos de nuestros colegas, Margarito Martínez y Lourdes Maldonado en menos de una semana, no dejaremos de exigir justicia, porque no se mata la verdad matando periodistas”.

Luego, en un acto solidario pasó lista a los nombres de Margarito Martínez, Lourdes Maldonado, de Tijuana, ambos; José Luis Gamboa, Veracruz; Roberto Toledo, Michoacán; Heber López, Oaxaca… Y la voz del periodismo vibró, queriendo con su emotivo ¡presente!, devolver la vida, la palabra, el simbolismo de las letras apagadas, a los muertos…

Protestan periodistas en Cámara de Diputados. Foto Aristegui

Y, mientras Sonia de Anda hablaba ante AMLO desde el recinto donde tuvo efecto la conferencia matutina, afuera del Cuartel Militar, el grueso de representantes de la prensa de Tijuana (porque ser partícipe de una “mañanera” es casi imposible, me consta, por los filtros selectivos que se manejan), mantenían un plantón, exigiendo justicia y más justicia…

Las señales que ahora brotan frontales, primero ante diputados y senadores, luego en la misma “mañanera”, son muy claras. Mantienen el pulso objetivo del periodismo agraviado, hombres y mujeres que tienen cierto, porque lo viven todos los días, que en México se soslayan los hechos urgentes, prioritarios, que abren heridas y causan dolor y muerte entre las familias, para atenderse por encima del sentido común y de la realidad nacional, proyectos fríos, carentes de alma, o provocando reyertas bizantinas que estigmatizan, dividen, construyendo a capricho una Patria de mexicanos oscuros y perversos, los «conservadores»; y otra, de gente noble, buena, patriota, los «liberales»…

El periodismo nacional, sus bases, está dando la de “ocho columnas” en la primera plana de la historia, para que se entienda y quede claro que hay renglones torcidos en la Patria de Juárez, que urge corregir…

Le saludo, lector.