La vacuna que no llegará.

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Organización Mundial de la Salud dijo el martes pasado que esperan tener una vacuna contra el covid-19 para fines de año y que el remedio experimental de Pfizer es “muy prometedor”, aunque se esperan más. La declaración de la OMS llevó al respiro a varios países incluyendo a México, sin embargo cuando mencionó las necesidades de la misma, a México se le fue el aire nuevamente.

Las vacunas recorren un largo y amplio camino desde el momento en que se fabrican hasta el momento en que se administran. Como la mayoría son sensibles a la temperatura, su transporte y almacenamiento requieren una refrigeración constante a lo largo de toda la cadena de suministro. Una vez expuestas a temperaturas calientes o de congelación, las vacunas pierden su potencia y deben ser desechadas inmediatamente para evitar el riesgo de dar a los niños y a los ancianos un antígeno ineficaz e inseguro. En 2017, el almacenamiento inadecuado de una vacuna contra el sarampión en África, contaminó a 15 niños, quienes posteriormente murieron de sepsis y toxicidad graves. Unos años más tarde, se descubrió que el equipo de refrigeración distribuido en todo el mundo y fabricado por una empresa de renombre estaba congelando las vacunas en lugar de mantenerlas a una temperatura de 2 a 8 grados centígrados. En un incidente similar, un fabricante asiático retiró sus dispositivos del mercado después de comprobar una falla en el rendimiento y la congelación de las vacunas. Las soluciones para el transporte y almacenamiento de vacunas en condiciones climáticas tropicales han existido desde 1979, desarrollando tecnología para mantener temperaturas estables a pesar de los frecuentes cortes de electricidad  cajas de transporte que mantienen las vacunas refrigeradas durante largos trayectos en zonas rurales a temperaturas extremas. Desde entonces, han surgido nuevas e innovadoras tecnologías y características avanzadas. Hoy en día, existen refrigeradores resistentes a picos de tensión abruptos y equipos de cadena de frío alimentados por energía solar. En zonas del mundo desprovistas de red eléctrica, que están sumidos en la inestabilidad, la energía solar es más fiable que el suministro de electricidad. Frecuentemente, es lo suficientemente fuerte como para mantener las vacunas refrigeradas y seguras, para recargar los teléfonos y proporcionar iluminación a través de los sistemas de recolección de energía. En Sonora tenemos aerogeneradores que benefician a miles de familias, por que si algo tenemos de sobra, también; es Sol. A pesar de estas innovaciones tecnológicas, las vacunas se siguen desperdiciando debido al control de la temperatura y la logística relacionada. El problema es que muchos centros de salud en los países de bajos y medianos ingresos no tienen sistemas adecuados de cadena de frío, precisamente como México.

En México no existe una cadena de frío que pueda soportar el transporte y almacenamiento de -70 a -80 grados que requiere la vacuna contra el covid-19 de Pfizer. Una de las compañías que ha ido adaptando las condiciones de almacenamiento es: Moderna. Mientras que inicialmente almacenó la vacuna a -70 grados, ha conseguido reducir la temperatura de conservación hasta -20. Además esta vacuna aguanta en buenas condiciones hasta diez días después de descongelar. Por otra parte la vacuna rusa Sputnik V, ha establecido la temperatura de conservación en -18 grados. Pfizer ha especificado que su vacuna ha de almacenarse entre -70 y -80 grados centígrados hasta seis meses en contenedores de envío o un máximo de diez días con paquetes de hielo seco. Con esto se podría mantener descongelada durante un día un máximo de dos horas en temperaturas que oscilen entre los 2  y los 8 grados.  Aun así, la compañía estadounidense asegura estar probando una alternativa menos compleja para lograr estabilizar  la vacuna a temperaturas más altas. Pese a todo esto el sub secretario (que parece y actúa como secretario) Dr. Hugo López Gatell, ha declarado que México no tiene la infraestructura para adquirir la vacuna de Pfizer que hasta ahora parece ser prometedora; la industria farmacéutica se ha comprometido con países como Estados Unidos y Francia, pero en México definitivamente tendremos que esperar al próximo año.

Dr. César Álvarez Pacheco

cesar_ap@hotmail.com

@cesar_alvarezp

Huatabampo, Sonora.

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