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Al menos 3 mil hondureños salieron este viernes en una caravana hacia Estados Unidos con la ilusión de mejorar sus condiciones de vida, pero antes tendrán que sortear las restricciones impuestas en Guatemala y México.

La crisis que dejó el paso de dos huracanes en noviembre y la falta de empleo por la pandemia incrementaron los problemas económicos del país, que se sumaron a la violencia asociada a las pandillas y el narcotráfico.

La gran mayoría de migrantes partieron minutos después de las 04H00 locales (10H00 GMT) de la terminal de transporte de San Pedro Sula, 180 km al norte de Tegucigalpa, para recorrer los cerca de 260 km que les separa de Agua Caliente, en la frontera con Guatemala, el primer escollo a sortear.

El grupo camina por las vías laterales de la carretera con la mochila al hombro, unos pocos con la bandera de Honduras y la mayoría con mascarilla por la pandemia.

Para entrar en Guatemala deben llevar documentación en regla y una prueba negativa de covid-19, un requisito que no todos cumplen.

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