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Democracia y redes sociales van de la mano. En México, buena parte del resultado electoral de 2018 no podría entenderse si no es a partir de esa explosión de libertad que significaron las redes.
Por eso resulta extraño que dos años después, se pretenda acotarlas a partir de una legislación que básicamente plantea que sea el Estado y no las empresas detrás de esas redes, el que defina los contenidos que a través de ellas se difunden.
El debate no es nuevo. Desde 2015 se viene dando en algunos países de Asia y Europa, casi todos bajo regímenes de corte autoritario, pero cobró relevancia en las últimas semanas, especialmente a raíz de la eliminación de más de 70 mil cuentas de Twitter en Estados Unidos, una de ellas, la del entonces presidente Donald Trump.
No son pocos sugieren que en esos eventos allende la frontera norte, está el espejo en el que se ve reflejado el presidente de la República, un indiscutible animal mediático, un generoso caudal de frases y denuestos, consignas, fake news, arengas y enunciados de dudosa veracidad.
El portal www.verificado.com.mx contabilizó en los primeros 10 meses de seguimiento a las conferencias mañaneras, que emitió 389 frases sujetas a comprobación. De ellas, 158 son verdaderas, 125 son engañosas, 94 son falsas y 12 están pendientes de investigación.
Otro estudio más actualizado, de la consultora SPIN, sostiene que el presidente ha dicho más de 30 mil mentiras en sus mañaneras y discursos políticos alrededor del país. De acuerdo con ese estudio, AMLO dice 12 promesas, 6 compromisos, 51 datos sin comprobación y 4 falsedades, lo que da un total de 73 afirmaciones inciertas en promedio por cada mañanera.
Todas ellas se difunden alegremente por medios tradicionales, pero de manera señalada a través de las redes sociales utilizando una extensa telaraña de cuentas, un sistema muy bien organizado que desde la campaña electoral se conoce como REDAMLO, y que sigue operando ahora con mayor fuerza, ya que se apuntala en oficinas gubernamentales y del partido Morena.
Recientemente, Twitter eliminó varias de esas cuentas, algunas que aparecían como las fuentes de contenidos que deberían ser replicados por la red. Su objetivo es generar HashTags y generar tendencias.
En justicia hay que decir que desde la oposición al presidente y su partido, se opera una despiadada red donde también se utilizan bots y trolls, que está permanentemente cuestionando las políticas del gobierno federal y sus personeros, pero especialmente al presidente de la República y a su familia. Esto último ha desatado la presidencial ira en varias ocasiones.
Ahora, el coordinador parlamentario de Morena en el Senado, Ricardo Monreal acaba de presentar una iniciativa en ese sentido. La parte toral de la misma, es que sea el Instituto Federal de Telecomunicaciones el ente que regule los contenidos.
Bajo el argumento de defender la libertad de expresión y el derecho a la información, sin embargo, podría esconderse la tentación autoritaria por la censura.
La iniciativa y los argumentos en que se basa se parecen mucho a una que el año pasado presentó el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, que entre otras cosas plantea que las redes con más de un millón de usuarios deberán tener servidores en ese país, compartir sus datos con el gobierno y ceñirse a las leyes locales, lo que permitiría al Estado eliminar contenidos discrecionalmente cuando exista controversia.
El argumento es también muy similar: permitir al Estado eliminar mensajes de odio, racista, homofóbicos, discriminantes, de acoso o que inciten a la violencia, algo que por cierto ya está sancionado por las propias empresas en sus políticas de privacidad, términos y condiciones, así como en la Constitución mexicana.
Lo que en realidad parece subyacer en la iniciativa Monreal, es la prerrogativa del Estado para eliminar contenidos políticamente adversos, algo que si no es censura, se parece mucho.
El tema es complicadísimo porque de entrada, confronta a unos verdaderos monstruos empresariales como son los dueños de Facebook y Twitter (fundamentalmente) cuyas empresas se rigen por leyes internacionales, pero además implica la confrontación con una muy nutrida legión de usuarios de las redes sociales, ciudadanos de carne y hueso amparados en su derecho a la libertad de expresión para cuestionar a un gobierno con el que no están de acuerdo.
De la misma manera que lo hacen los leales a ese gobierno, y que tampoco se tientan el corazón a la hora de trolear sistemática y salvajemente a los opositores, atacando incluso los ámbitos de la vida privada.
Legislar sobre este tema es un reto formidable, que obliga a caminar sobre la delgada línea que separa las libertades de las mazmorras.
Porque una cosa es que el Estado mexicano le dispute a las grandes empresas que manejan las redes sociales el derecho a decidir qué contenidos son aceptables o no, y otra, muy otra es que el Estado mexicano le dispute a los ciudadanos su derecho a la libre expresión, que por cierto está garantizado constitucionalmente y con las salvedades del caso en el artículo sexto de la CPEUM que a la letra dice:
“La manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de tercero, provoque algún delito, o perturbe el orden público; el derecho de réplica será ejercido en los términos dispuestos por la ley. El derecho a la información será garantizado por el Estado”.
Dejar en manos del Ifetel la regulación de contenidos en redes sociales, en un contexto en que ese organismo autónomo está en el camino por el que han desaparecido otros organismos que fueron creados para desconcentrar el poder presidencial, arroja más dudas que certezas sobre el tema.
Bueno, la única certeza es que no será Gricelda Soto, titular del Ifetel quien decida al respecto. La decisión en todo caso recaerá en otra persona y la saurina lectora, el vidente lector ya visualizaron quién sería, ¿verdad?
II
Este martes al filo de la una de la tarde, Ernesto “El Borrego” Gándara estará tomando protesta como candidato del PRD a la gubernatura de Sonora, con lo que cierra el circuito de la alianza Va por Sonora que lo lleva como candidato común.
Primero lo hizo en el PRI, luego en el PAN y hoy será recibido por las huestes del partido del Sol Azteca, comandadas por el empalmense Jesús Zambrano Grijalva, mejor conocido como “El Tragabalas”, dirigente nacional de ese instituto político, y por su homólogo estatal, Joel Francisco Ramírez.
Por protocolos sanitarios, la toma de protesta será transmitida vía Zoom .
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