Registro de aspirantes a alcaldías.-

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Bernardo Elenes Habas

Registro de aspirantes a alcaldías.- El escenario tiene que ser de los electores, no de la clase política.- Tiempo para exigir cumplimiento de tres años al servicio del Municipio, sin procesos de aprendizaje ni meses perdidos en promociones de cargos futuros.- La ciudadanía debe asumir su realidad como integrante de los nuevos gobiernos.

Bernardo Elenes Habas

En estos días, y hasta el 8 de abril, deberán quedar registrados ante el IEE, los candidatos a las alcaldías y diputaciones locales, en Sonora.

En el caso de los aspirantes a la presidencia municipal de Cajeme, tienen claro que se abre ante ellos un horizonte complejo. Es que nadie tiene seguro el triunfo, debido a los perfiles de la mayoría de los pretensos, cuyas experiencias políticas y administrativas se muestran como carta de representación evidente ante la conciencia ciudadana. Además, se desecha todo fenómeno espectacular que marque figura y color para que los votos fluyan en cascada, como sucedió en el 2018, cuando sólo importaba el líder que encabezaba la planilla, jamás los demás candidatos y cargos, a quienes se benefició por generación espontánea.

Esto significa que los postulantes a ocupar el edificio de 5 de Febrero e Hidalgo a partir de septiembre, tendrán que demostrar sus fortalezas, sus experiencias en el tramado político-social; lo indoblegable de su carácter para enfrentar y exigir a otros niveles de gobierno respaldos obligados en la cauterización de la llaga infectada de la violencia.

Con esa misma pasión, devolverle al alma de los cajemenses el anhelo de superación, detonando inversiones propiciadoras de empleos, luchando sin tregua para que la ciudad se transforme, se vuelva funcional en sus servicios e infraestructura, como lo fue hace tiempo, convirtiéndola nuevamente, con el apoyo legítimo de una ciudadanía actuante y pensante, en orgullo colectivo, sin caer en los egoísmos ciegos de reinventar el Municipio cada tres años, sino reconociendo la importancia de obras en proceso las que deberán tener seguimiento estricto.

Comienzan, pues, los registros de candidatos a la alcaldía, y es precisamente cuando los ciudadanos con credencial de elector vigente, tendrán que desechar los espectáculos mediáticos que estas ceremonias pudieran propiciar.

Y permitir que se abran los tiempos para comenzar a cuestionarse como cajemenses, al escuchar discursos y propuestas, al observar la honestidad y congruencia de quienes los pronuncian, al contrastar el lenguaje corporal de los que aspiran, la seguridad demostrada de que pueden enfrentar los grandes y difíciles retos humanos, sociales, económicos, educativos, culturales, de infraestructura, de salud que Cajeme reclama en esta hora.

A partir de ese momento, será cuando el elector estará atendiendo para su Municipio, su ciudad, su colonia, su familia, el dictado de lo que su observación e inteligencia le dicte, porque no se trata de hacer concesiones, de apostarle al carisma de los pretendientes, sino de, responsablemente, escoger a quien se comprometa a cumplirle por tres años a Cajeme, sin jugar a cambiar de caballo a mitad del río y luego dedicarle más tiempo a su promoción personal ante la cercanía de nuevas elecciones.

Sólo así la política, su ejercicio, dejará de ser una metáfora bella y de buena voluntad durante las campañas. Una manifiesta incapacidad para resolver los grandes reclamos de la sociedad en el segundo tramo del ejercicio público. Y, una irresponsabilidad e incumplimiento de promesas, en la parte final del mandato, dedicándose, los políticos, con el apoyo de sus grupos y sus partidos, a extender pretensiones de poder público. A buscar, sin tregua, nuevos cargos.

Acabar con ese círculo insultante, practicado tradicionalmente por los integrantes de la clase política de izquierda, derecha y centro, o sin banderas ni ideologías, tendrá que ser obligación histórica de la ciudadanía. Porque ésta posee dos armas efectivas para ello: el sufragio, y la inteligencia para discernir a la hora de cruzar las boletas, llevando en conciencia que el proceso para construir nuevos gobiernos apenas comienza, lo que permite reconocerse como parte de esa futura estructura pública, con la responsabilidad de hacer valer las decisiones mayoritarias.

Le saludo, lector.

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