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De acuerdo al Instituto de Ciencias de la Salud Global, de la Universidad de California, en San Francisco, por encargo de la Organización Mundial de la Salud, de no haber actuado con negligencia y menosprecio sobre la peligrosidad del virus Covid-19, Andrés Manuel López Obrador, se pudieron evitar al menos 190 mil fallecimientos en México. 

Esa negligencia y menosprecio criminal, derivó en proyecciones erróneas sobre el curso de la emergencia sanitaria y a una planeación deficiente para atenderla, a la vez de apostar a un optimismo demencial mediante mensajes contradictorios a los mexicanos y aplazando medidas elementales de contención de la pandemia. 

Por supuesto que en Palacio Nacional ya no quieren saber nada de aquellas estupideces sobre la “fuerza moral y no de contagio” presidencial vomitadas por el zar epidémico Hugo López Gatell o que la mejor defensa contra el virus eran amuletos y la fortaleza ancestral del pueblo mexicano, así como convocatorias a salir a comer porque no había ningún problema, a no usar el inútil cubrebocas y asegurar que el Covid-19 era una simple gripe con efectos menores que la influenza. 

Desde esa perspectiva, la autoridad federal de este país retrasó al menos seis meses la aplicación de una estrategia acorde a la amenaza que se cernía sobre los mexicanos, con prospectivas que descartaban de plano un escenario catastrófico de 60 mil fallecimientos, cuando como se sabe el número de decesos ya rebasa los 210 mil decesos. 

Costos de la negligencia presidencial

Todo se debió a que López Gatell y los estrategas de la 4T privilegiaron urgencias políticas del presidente López Obrador y dejaron de lado aspectos técnicos y científicos elementales, y se negaron a aprovechar experiencias en otros países, factores que condujeron a que ese mal manejo de la pandemia, hoy México ocupe el cuarto lugar mundial en exceso de mortalidad y que si hubiera tenido un desempeño promedio, se habrían evitado alrededor de 190 mil muertes. 

“Las proyecciones del gobierno sobre el curso de la pandemia y las expectativas sobre las probables consecuencias de la emergencia fueron demasiado optimistas, infundadas y condujeron a una planificación deficiente y ha contribuido de manera desproporcionada a la mortalidad”, recalca el estudio de referencia. 

Y esa fórmula también fue aplicada en la gestión frente a la inseguridad pública y en el alardeado propósito de que podrían pacificar a las bandas del narcotráfico, que como se sabe ha fracasado de forma miserable, aunque eso no limitó al incompetente inquilino de Palacio Nacional para mandar a su fallido operador como candidato a la gubernatura de Sonora. 

Los abrazos y no balazos; el guácala, fúchila y los voy a acusar con sus abuelitas entre otras estupideces obviamente no dieron resultados y las cifras no mienten cuando los homicidios desde diciembre del 2018 ya superan los 80 mil, muchísimos más que los registrados en el mismo lapso de tiempo que las gestiones de los últimos tres presidentes. 

La muerte tiene permiso en México

La verdad es que tanto en materia de salud como en seguridad, estos casi 30 meses de la 4T es tiempo perdido y con una larga estela de muertos, más los que se acumulan por la falta de medicamentos para atender enfermedades catastróficas y las que deriven de la escalada de pobreza que asuela a gruesos sectores de la sociedad mexicana, por el también torpe manejo de la economía. 

Estas son las dramáticas realidades que se pretenden ocultar con las verborreas desde el púlpito presidencial, ahora concentradas en el control de los inminentes daños de la elección del 6 de junio y frente a la certeza de que millones de mexicanos habrán de rectificar su voto ante la pésima experiencia de haber confiado en payasos y demagogos, en corruptos e incompetentes. 

Por lo demás, concluyó el extendido plazo para el registro de planillas municipales, sin que se sepa aún si MORENA pudo conciliar a las tribus que se disputaban rabiosamente las candidaturas, destacando la filantropía y benevolencia de doña Guadalupe Taddei, quien como titular del Instituto Estatal Electoral de Sonora, les dio tiempo para que resolvieran sus broncas en varios municipios, con el incomprensible apoyo de representantes de partidos que tienen voz en ese organismo. 

Como sea, los morenistas traen su atascadero porque así están acostumbrados, mientras que su candidato a la gubernatura se mantiene en la ruta del desbarre dada su ignorancia sobre cuestiones básicas del Estado que aspira a gobernar. 

Alfonso Durazo Montaño

Por supuesto que tiene su impacto mediático el que Durazo Montaño confunda el que Ciudad Obregón no es municipio y que solo sea la cabecera de Cajeme o sea no son municipios, así como se norteé y crea que Ures esta al norte de la entidad; que el Valle de Guadalupe, Baja California es aledaña a la Biósfera –no cerro—de El Pinacate” y un altero así de dislates propios de alguien ajeno a la entidad. 

También es natural que por tratarse del partido oficial, se publiciten mucho más las discrepancias en MORENA por la autoritaria dedeada que han aplicado en la definición de candidaturas, aunque en otros partidos no tocan mal las rancheras en dicho trámite, destacando que en donde al menos se han guardado las formas es en el caso de la Alianza va por Sonora y de forma individualizada los del PAN, los del PRI y los del PRD. 

En el caso de la chiquillada de reciente creación, léase Redes Sociales Progresistas, Encuentro Solidario o algo así y Fuerza Por México, la selección de sus abanderadas y abanderados han sido producto de los ánimos mañaneros de sus dirigentes estatales o de los dictados desde algún escritorio de la ciudad de México o porque simplemente aceptan al primero que se apunta o levanta la mano. 

Así las cosas, en somera revisión de los listados de candidaturas ya registradas, vemos por ejemplo al expresidente de la Coalición de Ejidos Colectivos de los Valles Yaqui y Mayo y exdirigente estatal de la CNC, Leonel Reyes Leyva como candidato a la diputación local por el distrito 16, postulado por el PES o al experredista y añejo amigo nuestro, Oscar Arguelles Méndez como aspirante de las Redes Sociales a la diputación local por el distrito 21. 

Guadalupe Taddei

En Movimiento Ciudadano por ahí andan o sea, por el estilo, aunque en su caso solo nos llama la atención que a fin de cuentas no aparezca en la planilla municipal que encabeza David Figueroa, la comunicadora y popular tuitera Paulina Castro, cuando el mismo aguapretense la invitó a ser parte del proceso de selección para integrar un paquete de regidurías ciudadanas. 

Pues no aparece la Pau-Pau, quien a lo mejor se le pasó cabildear de forma suficiente con Julio Ulloa, de quien nos dicen es el operador de Ricardo Bours Castelo en Hermosillo y el que tomó la decisión de incluir a otra persona por algún otro compromiso, aunque creemos que la morrita amiga nuestra no resultará afectada en mayor medida por ese desprecio. 

Por cierto, creciente la publica intención de la clase política de todos los partidos, de renegar de los políticos para tratar de simular que ellos son unos simples ciudadanos comunes y corrientes ansiosos de servir a la sociedad desde puestos elección popular y el mejor ejemplo inmediato que tenemos es el aspirante del MC a diputado federal Carlos León, quien en un posteo tuitero comunicó que acudió a colonia popular para escuchar la opinión de la gente respecto a los políticos. 

David Figueroa

Obvio que si su intención es simular que no es político, le resultaría muy difícil luego de haber ejercicio su derecho a hacer política por largos años como entenado de la ahora morenista Dolores del Río, quien lo hizo diputado local, candidato a la alcaldía de Hermosillo y regidor, así como dirigente estatal del partido anaranjado. 

Si eso no es ser político o integrante de la clase política, sabe qué sea y negarlo es simplemente simulación con pretensiones de engañar y manipular a la gente. 

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