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Los malasios ansiosos que esperaban su inyección de COVID-19 en el centro de vacunación el fin de semana pasado tuvieron que vigilar sus cabezas, en caso de que fuera mordido por un tiranosaurio rex que se formó detrás de ellos para recibir su inoculación.

El peculiar asistente al centro de vacunación en Kuching, capital del estado de Sarawak en Malasia, realizó su trámite como todos los demás ciudadanos, llevó sus papeles, esperó su turno y  recibió su inyección en el brazo.

La buena noticia es que no se trataba de un T-Rex real, sino de Kenny Sia, de 39 años, un instructor de fitness malasio, que decidió vestirse de dinosaurio para su cita del domingo en el centro de vacunación.

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