
La Rana de la madera puede sobrevivir cuando las temperaturas bajan muchísimo. Durante el invierno, su cuerpo puede congelarse parcialmente y su corazón puede dejar de latir por un tiempo.
Cuando llega el calor, la rana se descongela y vuelve a moverse como si nada hubiera pasado.
Es uno de los ejemplos más sorprendentes de adaptación de los animales a ambientes extremos.


















































