Poema de domingo.-

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El verso debe ser limpio, alto y claro, solía decir Bartolomé Delgado de León, el poeta y periodista cajemense que le cantó al Valle del Yaqui con estrofas rurales y bellas, como expresan las décimas del Canto al Valle del Yaqui, que se constituyen en un himno de luz que deben ser anidadas en el corazón y la memoria de las actuales y nuevas generaciones como acta de identidad. (Debo decir qie Daniel Delgado Saldívar, hijo de Bartolomé, se dio a la tarea de editar un libro más del poeta con nuevos cantos y una reseña histórica de Rosa Amelia Saldívar, esposa del Cantor del Valle del Yaqui, poemario que se mantiene a la venta y que se puede obtener llamando al número telefónico de Daniel, 6622020665, de Hermosillo). Por eso creo, como nos enseñara el Maestro a los alumnos que éramos en los años 70 y que acudíamos a su casita de callejón República de Cuba en Ciudad Obregón, a beber vino dulce y escanciar poesía durante las frías noches de invierno, que la palabra convertida en verso no debe ser sometida a pasiones políticas, y sí mantener su libertad para llegar al corazón del hombre, de la mujer, en los caminos de la vida…

Bernardo Elenes Habas

Poeta, no encarceles tu voz,

no le impongas cadenas.

Deja que tu palabra

vuele libre en el tiempo.

Que grite su verdad

en manojos de estrofas

que contagien amor,

auroras, horizontes,

que acaricien los días

de sol y sombra leve,

que gocen con la lluvia

germinando semillas,

definiendo el misterio

del fruto y sus delicias…

Poeta, deja que el verbo claro,

ardiente en las llanuras,

reviente sus corolas,

que se vuelvan guitarras

en las manos del viento,

que canten la esperanza

del valle, de la sierra,

del mar, de los desiertos.

Deja que tu palabra,

cuando sea necesario,

no por capricho y luces

que te llenen de gloria,

defienda la esperanza,

se vuelva aguda y firme

-machete campesino-,

cortando malas yerbas,

combatiendo ambiciones,

fulminando injusticias…

No escribas lleno de odios,

de envidias, de rencores,

versos secos, sin luz,

como mala simiente

que apunta contra ti,

volviendo tu alma estéril,

porque desde ese día

dejas de ser poeta…

—–o0o—–