Sabina soñaba con dirigir el Sutsac.-

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Bernardo Elenes Habas

Sabina soñaba con dirigir el Sutsac.- Crónicas para la historia (No. 163).- Con sus más de 25 año de servicio público, fue puesta a disposición al principio de la actual administración por Ovidio Villaseñor.- A ella le arrebató la vida el maldito coronavirus en junio pasado.

Bernardo Elenes Habas

Sabina Elenes Cañedo, tenía un sueño: ser, alguna vez, dirigente del sindicato de los trabajadores del Ayuntamiento, el Sutsac.

Pero esa ilusión, se la arrebató, despiadadamente, la maldita pandemia a la que le facilitaron su entrada a México para que tomara carta de residencia y creciera, las autoridades federales.

Ella sabía que yo, su tío, había sido uno de los fundadores de dicho sindicato, en tiempos de la administración municipal del doctor Oscar Russo Vogel (1976-1979). Se lo comenté algunas veces, y lo corroboraba con el acta constitutiva de dicho organismo, que fue impulsado en su tiempo por quien fuera regidor del cabildo, Martín Hernández.

Sabina, desde niña fue luchadora incansable. Guerrera para la que no había trabas.

Cuando concluyó su carrera como Técnica en Informática, dentro de la estructura académica del Conalep, hizo solicitud en Diario del Yaqui, donde yo laboraba, para ingresar al área de sistemas computacionales.

Le aprobaron su ingreso, pero yo la detuve. Le dijo que le buscaría acomodo en el Ayuntamiento, presidido en ese tiempo por Jesús Félix Holguín (1988-1991), quien cumplía su primer trayecto como conductor de los destinos de Cajeme, desde las siglas del PRI. Sabina se incorporó e hizo carrera en el servicio público.

Hay pasajes en la vida que jamás se olvidan. Un día, en septiembre de 2018, ya instalada la actual administración, me encontré con mi sobrina en los pasillos del área de regidores. Me dijo, llorosa, que la habían puesto “a disposición”. Ella formaba parte del equipo de trabajo de Imagen Urbana, que tenía nuevo titular en Ovidio Villaseñor.

A los días -27 de septiembre-, la dirección de Acción Cívica a cargo del profesor Fernando González Meza, convocó a la ceremonia conmemorativa de la Consumación de la Independencia, ante el monumento a Miguel Hidalgo, a un costado de la Central de Autobuses.blob:http://www.periodicovanguardia.mx/periodicovanguardia.mx/23255873-72b9-4d37-8a2d-a8dc7ba4396bREPORT THIS AD

Coincidentemente, en la parada cívica, me tocó estar al lado izquierdo de Ovidio Villaseñor.

-¿Usted es el nuevo director de Imagen Urbana? –pregunté.

-Secretario –me corrigió.

-Usted me puede ayudar haciendo un acto de justicia –le dije-. Explicándole que mi sobrina, con más de 25 años como empleada del Ayuntamiento, la había puesto a disposición la secretaría a su cargo.

Le expliqué que esa forma de tratar a una trabajadora con probada antigüedad y lealtad al Municipio, era humillante, porque si ninguna dependencia la llamaba y la incluía en su organigrama, solamente le quedaba el camino desesperante de la renuncia.

-Considere esa situación –le pedí.

-No se puede –me dijo. Explicándome que tenía en lista de espera de la secretaría a su cargo a muchas personas con estudios especializados y hasta posgrados.

Me miró a los ojos y me repitió que no se podía.

Fue la primera y única vez que hablé con Ovidio,

A mi sobrina la pusieron a disposición, pero afortunadamente amigos de ella la rescataron y le abrieron un espacio en la Comisaría de Providencia, donde se desempeñó hasta el día de su muerte.

Sabina quería cumplir su sueño de dirigir el Sutsac, por ello registró su planilla y esperaba elecciones, pero el coronavirus maldito le arrebató la vida el pasado mes de junio.

A Ovidio Villaseñor lo veo en ocasiones, deambulando por los pasillos de Palacio. Ya sin su medalla de secretario de Imagen Urbana.

Mi sobrina sigue viva, porque es el alma de su planilla y de sus compañeros de lucha.

Le saludo, lector.

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