Los Municipios no deben reinventarse.-

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Bernardo Elenes Habas

Los Municipios no deben reinventarse.- Es preciso proteger a su personal operativo esencial, abriendo las alternativas de profesionalización, como lo propone el diputado Rogelio Díaz Brown.

Bernardo Elenes Habas

(Abro la Vertiente de hoy, manifestando mi solidaridad de sonorense al ex secretario de Seguridad Nacional, Alfonso Durazo Montaño, ante el fallecimiento de sus señores padres María Luisa y Conrado -12 y 24 de noviembre-. Que lleguen la fe y la paz de la resignación ante lo inevitable).

Cada tres años, cuando se relevan los poderes municipales, quienes más sufren la incertidumbre de cambios y presiones encaminadas a despidos, son los empleados.

Esto sucede, tradicionalmente, en Cajeme.

Y es que, inevitablemente, cada administración municipal -su presidente-, trae sus propias ideas, proyectos. Los que, previamente, plantea a la ciudadanía cuando vive los procesos de campaña que desembocan en la elección de autoridades.

Es decir, el municipio se reinventa con la llegada de los nuevos inquilinos de Palacio, poniéndose en marcha los ejes previstos para incentivar la economía, propiciar el desarrollo, darle nueva vida a la cabecera municipal, a sus comisarías y comunidades, aunque a veces, esto sólo quede en buenos propósitos.

Pero, reafirmo, son los trabajadores, empleadas, empleados de diferentes dependencias quienes desgastan sus emociones y son acuchillados por la duda de perder sus puestos, el sustento de sus familias, aun siendo sindicalizados porque en esas estructuras prevalecen tiempos y formas para rebasar antigüedades y la protección que dichos organismos debieran hacer vigentes en beneficio de sus agremiados.

Pero no es así, porque existen muchos casos de injusticias cometidas a lo largo de administraciones públicas.

Hace poco, en esta trinchera de letras narré como un flamante funcionario (Ovidio Villaseñor) que fue de la actual administración 2018-2020 – afortunadamente ya no es parte de la misma-, llegó a su cargo, aplicando una “purga” implacable entre los empleados de Imagen Urbana, sin importarle sus  hojas de servicio, su antigüedad y desempeño a favor de la comunidad.

El pasado 22 de octubre escribí mi Crónica para la historia No. 163, donde narré un hecho que me tocó vivir, y que aquí rememoro:

Hay pasajes en la vida que jamás se olvidan. Un día, en septiembre de 2018, ya instalada la actual administración, me encontré con mi sobrina Sabina Elenes Cañedo en los pasillos del área de regidores. Me dijo, llorosa, que la habían puesto “a disposición”. Ella formaba parte del equipo de trabajo de Imagen Urbana, que tenía nuevo titular en Ovidio Villaseñor.

A los días -27 de septiembre-, la dirección de Acción Cívica a cargo del profesor Fernando González Meza, convocó a la ceremonia conmemorativa de la Consumación de la Independencia, ante el monumento a Miguel Hidalgo, a un costado de la Central de Autobuses.

Coincidentemente, en la parada cívica, me tocó estar al lado izquierdo de Ovidio Villaseñor.

-¿Usted es el nuevo director de Imagen Urbana? –pregunté.

-Secretario –me corrigió.

-Usted me puede ayudar, haciendo un acto de justicia –le dije-. Explicándole que mi sobrina, con más de 25 años como empleada del Ayuntamiento, la había puesto a disposición la dependencia a su cargo.

Le expliqué que esa forma de tratar a una trabajadora con probada antigüedad y lealtad al Municipio, era humillante, porque si ninguna dependencia la llamaba y la incluía en su organigrama, solamente le quedaba el camino desesperante de la renuncia.

-Considere esa situación –le pedí.

-No se puede –me dijo tajante. Explicándome que tenía en lista de espera de la Secretaría a su cargo personas con estudios especializados y hasta posgrados.

-Haga ese acto de justicia –insistí-, algún día yo podría ayudarlo en algo.

Me miró a los ojos y me repitió que no se podía.

Fue la primera y única vez que hablé con Ovidio.

A mi sobrina la pusieron a disposición, pero afortunadamente amigos de ella la rescataron y le abrieron un espacio en la Comisaría de Providencia, donde se desempeñó hasta el día de su muerte.

Sabina quería cumplir su sueño de dirigir el Sutsac, por ello registró su planilla y esperaba elecciones, pero el coronavirus maldito le arrebató la vida el pasado mes de junio.

A Ovidio Villaseñor lo veo en ocasiones, deambulando por los pasillos de Palacio, ya sin su medalla de secretario de Imagen Urbana. Aunque ahora ha operado con sus amigos políticos para incorporarse al PT, donde, seguramente aspirará a algún cargo público…

Por eso, es oportuna y con visión de futuro la iniciativa presentada por el diputado Rogelio Díaz Brown, encaminada a la profesionalización de personal directivo y operativo de las administraciones municipales.

La propuesta presentada por El Roger ante el parlamento local, busca dotar de certeza jurídica a los municipios para que se generen los instrumentos de colaboración necesarios con organismos certificadores de competencias que brinden capacitación, evaluación y certificación de capacidades a personal de las administraciones públicas. 

“Es importante que las administraciones públicas cuenten con el personal suficiente, también que tengan personal calificado para atender adecuada y eficientemente las demandas ciudadanas”, sostiene.

Y es que, efectivamente, las nuevas tendencias gubernamentales exigen una mayor profesionalización y formación del servidor público, de tal manera que se refleje en los municipios, que se constituyen, sin duda, en la restructura que representa el primer y más efectivo contacto de la ciudadanía con los gobiernos.

En el fondo, esta propuesta podría dar pie a la expectativa de lograr empleados operativos y servidores públicos de excelencia en los municipios, con actitudes y conductas de servicio y respeto hacia la ciudadanía, los sectores, las familias, garantizando la seguridad laboral de quienes entregan su capacidad de servicio a favor de sus comunidades.

Pero, además, de lograr que no se reinventen los municipios cada tres años, sino lograr el anhelo de la sociedad en su conjunto, para que el progreso, el crecimiento, sea armónico, sostenido, irrenunciable.

Le saludo, lector.

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