Otra baja en la 4T

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Nadie lo vio venir y por ende, nadie lo predijo, pero el hecho es que Alfonso Romo Garza renunció a la Coordinación de la Oficina de la Presidencia, para ser una baja más del desparpajado e incompetente gabinete del presidente Andrés Manuel López Obrador.  

El ultraconservador empresario neolonés se baja de la transformación de cuarta, ya que de acuerdo al mismo presidente, su compromiso fue estar en esa posición durante dos años, circunstancia extraña en el servicio público y más extraño el hecho de que no se supiera esa condición tan perecedera.  

Al menos y por lo pronto, Romo Garza no se da a la fuga con cajas destempladas como lo hicieron Germán Martínez al tirar los fierros del IMSS y Carlos Urzúa los de la Secretaría de Hacienda en mayo y julio del año pasado, así como también de la SCT, Javier Jiménez Espriú, aunque este no hizo pública su inconformidad porque que la operación de puertos pasó a manos de las fuerzas armadas.  

La inestabilidad del gabinete presidencial es similar a la inestabilidad que sufre el país en materia económica, de salud y de seguridad y ya es larga la lista de quienes por diversas razones han abandonado ese barco a la deriva, como son los casos de Josefa González Blanco, de la Semarnat y luego Víctor Manuel Toledo de esa misma dependencia.  

Alejandro Esquer

También se han ido Asa Ebba Christina Laurell como subsecretaria de Integración y Desarrollo, en la Secretaría de Salud; el director de Juegos y Sorteos, Luis Calvo, en tanto que Jaime Cárdenas salió de la dirección general del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, además de Alfonso Durazo y David Monreal, que salieron de la secretaría de seguridad y la coordinación de ganadería de la Sagarpa, para buscar las gubernaturas de Sonora y Zacatecas, respectivamente.  

Como en el caso de Durazo que prácticamente dejaba pasar el tiempo y analizando las estadísticas de la violencia de este país, dicen los que dicen que saben, que hay otros en iguales condiciones que estarían por ahuecar el ala de ese mediocre gabinete presidencial, entre los cuales estaría la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, ya prácticamente sin nada qué hacer porque se le han quitado responsabilidades y mandos.  

También entre los que pudieran irse en los siguientes días está el florero más vistoso de todos: el secretario de Salud, Jorge Alcocer Varela, en tanto que se asegura que también el titular de Hacienda Arturo Herrera podría regresar a su subsecretaría para darle espacio a Rogelio Ramírez de la O.  

En el caso de Romo Garza, sabe para qué renuncia, ya que de acuerdo al mismo presidente, seguirá haciendo lo mismo o sea enlace con el sector empresarial porque el real coordinador del gabinete lo es el cajemense Alejandro Esquer Verdugo, quien se conforma con cobrar como secretario privado del inquilino de Palacio Nacional mientras lo dejen manotear en las diversas áreas de la estructura federal.  

Claudia Pavlovich

Este columnista quiere agradecer públicamente al renunciado más reciente, porque nos dio algo de tema y la mejor excusa para no abordar la retahíla de falacias y demagogias que fueron el lugar común del remedo de informa que diera López Obrador el martes por la tarde, lo cual, desde cualquier punto de vista, es gratificante.  

Contrasta el desorden del gabinete presidencial con apenas dos años de gestión, con la estabilidad con que se ha manejado la gobernadora Claudia Pavlovich a lo largo de más de cinco años, con cambios muy espaciados y simples enroques, lo cual quiere decir que desde el principio pudo reunir lo perfiles para ejecutar su plan de gobierno.  

Hasta donde nos acordamos, se han bajado del gabinete estatal Elda Molina de Comunicación Institucional; Julio César Corona de la Sagarhpa; Gilberto Ungson, de Salud; Genaro Enríquez de la Codeson; Ernesto de Lucas de la SEC; Rogelio Díaz Brown de la Sedesson, de entre los más importantes, manteniéndose la columna vertebral integrada por Natalia Rivera, Miguel Ernesto Pompa, Miguel Angel Murillo, Raúl Navarro, Ricardo Martínez, Erick Iván Jaimes, Jorge Vidal y Horacio Valenzuela.  

Los ajustes en mayor medida han sido enroques como son los casos de Epifanio Salido que al entrar a la Secretaría Técnica llevó a la particular a Jorge Durán, para cubrir el espacio que dejó Manuel Puebla al migrar a la Sedesson o Víctor Guerrero que entró al quite como titular de la SEC luego que “El Pato” se fuera como candidato a la alcaldía de Hermosillo, en tanto que Ivonne Andrade arribó a su actual responsabilidad en Comunicación Institucional, luego que su antecesora fuera llamada para cubrir alta responsabilidad ejecutiva en Televisa.  

Epifanio Salido

Por Julio César Corona entró al quite en la Sagarhpa, Jorge Guzmán, en tanto que Enrique Clausen lo hizo en Salud luego de la renuncia del galeno terror de los panzones, ajustes en los que no han trascendido mayores discrepancias y que no han dejado percepción de inestabilidad en la conducción del plan de gobierno que impulsa la gobernadora.  

Quizás la salida más traqueteada del gabinete estatal fue la de Adolfo García Morales de Seguridad Pública, empatada con la también renuncia de Rodolfo Montes de Oca de la autónoma Fiscalía General de Justicia del Estado, movimientos que abrieron espacios para los buenos desempeños actualmente de David Anaya Cooley y Claudia Indira Contreras.  

Por cierto, al igual que ocurre en Ciudad Obregón, Guaymas, Caborca y demás, a Hermosillo llegó el maldecido código rojo, luego que por distintos rumbos de la mancha urbana fueran ejecutadas tres personas en plena vía pública y en pleno día, violencia que es la marca que fábrica de un gobierno federal que abandonó sus responsabilidades en dicha materia y dejó manos libres a bandas del crimen organizado.  

Natalia Rivera

Y todavía se atreven a alardear sobre una presunta pacificación y baja de los índices de la violencia que deriva de bandas que obviamente desdeñaron los abrazos en lugar de dar de balazos; que se siguen nutriendo de nuevos integrantes porque el cambio estructural que propone la 4T es una jalada; que los programas de bienestar con dádivas pichicatas no limitan posibilidades de reclutamiento, y que a pesar de tanta alharaca, la estructura de inteligencia para “pegarle en donde más les duele: en las finanzas”, son simplemente quimeras.  

El mortal accionar del narco en México y particularmente en Sonora, es la funesta herencia de la incompetencia de Alfonso Durazo Montaño, quien obviamente no dio pie con bola y prefirió dejar la víbora chillando, demostrando que para un efectivo desempeño en el servicio público, no bastan habilidades para diseñar planes y proyectos si no se tienen capacidades ejecutivas.  

No nos viene a la memoria un día en el se hayan registrado tres ejecuciones, pero desafortunadamente así ocurrió este miércoles en Hermosillo, para como ya es tradición, los que entren al quite sean policías municipales y estatales, así como la Fiscalía Estatal, porque de la Fiscalía General de la República o la Guardia Nacional siempre como los huevos de cochi, al último, y sólo de mirones.  

Durazo y lo que representa

Ocurre en Hermosillo, Cajeme, Guaymas o Caborca, pero también pasa en municipios de la basta región serrana de la entidad, en donde la estrategia federal en contra de bandas de narcos solo causa risión y burlas y mantiene a la gente decente con el alma en un hilo, y no es un secreto para nadie y se supone que ni para Durazo Montaño, quienes son los capos que lideran a esos grupos en pugna y que requieren de cuantiosos recursos financieros para operar.  

En fin, este día fue de mucho trajín fuera de nuestro protegido hábitat y por angas o por mangas le entramos muy tarde a la columneada y por eso, para no enciscar más a nuestro editor por entregar tarde este despacho, la vamos a dejar de este tamaño.  

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