De pollos

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“A las siete pasan por ti; ponte trucha”, se nos instruyó vía telefónica aquella tarde de fines de octubre y en efecto, así ocurrió para que luego de un rato de circular en una camioneta por calles de Tijuana, ser dejados en área boscosa delimitada por alta cerca, en lo que hoy sabemos era la colonia Libertad.  

Detrás de esa alta cerca de malla ciclónica o algo así, estaba un amplio llano de al menos 200 metros de ancho con algunos arbustos y pastizal de mediana altura y de este lado un grupo de al menos 30 personas, hombres, mujeres, algunos acompañados de menores de edad, a la expectativa ante el sobrevuelo de gigantescos helicópteros de doble rotor que barrían la superficie con potentes reflectores.  

Entre sobrevuelo y sobrevuelo, de cinco en cinco se cruzaba un hueco de la cerca y se emprendía veloz carrera al primer arbusto con un guía metiendo presión constante y valga reconocer que nuestra travesía ocurrió sin contratiempos hasta un auto estacionado en bucólico sector de San Ysidro, para luego ser “hospedados” en un garaje de vistosa residencia en Oceanside.  

Ahí había al menos 50 personas, todas en silencio, aprensivas y cargando con lo mínimo necesario y la mayoría de las veces lo puesto, que durante la noche y la madrugada fueron saliendo de forma gradual hasta que nos tocó ser bien acomodados en la cajuela de un Cadillac de modelo reciente, junto a dos mujeres de mediana edad y un jovencito de menos de 12 años.  

Samuel Ocaña García

“Silencitos todos. Ahí hay agujeros para que no falte el aire”, nos dijo una persona que luego se fue a platicar brevemente con una pareja de americanos arriba de los 50 años, para rápidamente emprender el viaje hacia el norte, hacia Los Ángeles, a donde este pollo en fuga se dirigía, luego de dos años a salto de mata, por al menos cuatro estados de la república mexicana.  

Esa ruta ya la conocíamos en anteriores periplos en la legalidad y sabíamos que faltaba superar la entonces temible garita de San Clemente, –ignoramos si siga temible—la cual cruzamos con solo breve parada, durante la cual solo se escuchó “american citizens”, para que 10 minutos después parar al costado de la 5, ser sacados de la cajuela y cómodamente sentados llegar hasta un complejo de departamentos del Este de Los Ángeles, en donde fuimos canjeados por dos billetes de 100 dólares.  

Reconocemos no ser conscientes de los riesgos de aquellos tiempos e incluso, el coyote que nos hizo el favor era muy buscado por conocidos que habían sido deportados y querían regresar o simplemente por quienes venían a sus pueblos a pasar una temporada y regresaban a sus chambas al otro lado, o sea, podría decirse que se trataba de un servicio casi personalizado.  

Reconocemos también que en nuestro caso la intención no era trabajar –jamás—sino que cruzar de alambre fue para ponernos a salvo de la guerra sucia; esperar hasta ver alguna distensión, apertura del represor gobierno mexicano, lo que al menos en Sonora ocurrió con el arribo de Alejandro Carrillo Marcor a la gubernatura y luego Samuel Ocaña García, a quien le tocó revertir las consecuencias de la persecución biebrichista y establecer las bases para nuestro regreso a principios de los años 80.  

Tragedia en México se extiende a EU

En fin, alguna vez podremos hacer más que un borrador sobre los antes, durantes y después del trayecto por la pretendida lucha social de nuestra inquieta y temeraria lejana juventud, que a fin de cuentas nos puso en la ruta de nuestra gran pasión desde niño: escribir, describir entornos y tratar de ejercer el periodismo.  

Pero en el trasiego fronterizo las cosas han cambiado. Las disputas entre bandas que mezclan el coyotaje de personas con el tráfico de drogas; el endurecimiento de políticas antiinmigrantes y de vigilancia de autoridades fronterizas, tanto de Estados Unidos como de México, la corrupción en ambos lados, la debacle económica, la incertidumbre e inseguridad en México y países de Centroamérica, han magnificado los riesgos y peligros para quienes forman parte de ese masivo fenómeno migratorio, dejando como un juego de niños nuestra aventura de mediados de los años 70.  

La diferencia de antes y el ahora la establece ese mortal tráiler a las afueras de San Antonio, Texas donde fueron encontrado un gran cargamento de seres humanos, 50 de los cuales han fallecido por falta de agua y elevadas temperaturas, en tanto que una docena fue hospitalizada, en la mayor tragedia migratoria que se recuerde en suelo estadounidense, de acuerdo con la prensa y las autoridades.  

De las víctimas mortales se han identificado a 22 mexicanos, 7 guatemaltecos y 2 hondureños, no descartándose que el número de connacionales fallecidos supere los 37 y sean parte de esa estadística de quienes buscan mejores espacios de vida y para el trabajo, ante las limitadas oportunidades que tienen en México y países más al sur.  

Causal para emigrar

Las muertes en esa tragedia, más otras de menor magnitud que son la cotidianidad a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos, se suman al creciente número de arrestos y de búsquedas de la patrulla fronteriza, que en el caso de éstas últimas, en todo el ejercicio fiscal del 2021, se realizaron 12 mil 833 y en lo que va de este año más de 14 mil, con tendencia que al concluir dentro de tres meses, hayan sido encontradas y rescatadas, vivas o muertas, alrededor de 18 mil personas.  

En cuanto arrestos, luego del bajón de movilidad con motivo de la pandemia durante el 2019 y 2020, cuando en la línea fronteriza se ejecutaron un millón 435 mil 597 pollos, solo en el 2021 se disparó a más de un millón 700 mil, en tanto que solo hasta mayo de este 2022, esos arrestos y deportaciones ya llegaron a más del millón y medio y más del 80 por ciento son mexicanos.  

El consuelo que nos queda es que si la patrulla fronteriza gringa detiene a uno, al menos 10 logran su cometido y si la migra mexicana disuade o detiene a uno, al menos 10 le siguen de frente en su objetivo de buscar una mejor calidad de vida, frente al nefasto resultado del torpe manejo económico del país y al infierno que resulta de un gobierno que es alcahuete de bandas del crimen organizado.  

Y la tendencia va al alza ante las motivaciones que se resumen en frecuentes masacres en diversas entidades del país con los más de 125 mil homicidios dolosos y contando; las nulas expectativas de crecimiento económico al menos durante una década y la inflación galopante que ha reducido el poder de compra hasta de productos básicos al resultar anulada la dispersión de apoyos de dinero, cuyo monto es muy poco en comparación de la escalada alcista.  

Sabemos de microempresarios que decidieron tirar la toalla, de integrantes de familias dedicadas a actividades agropecuarias en el sector rural y semirrural, de víctimas del subempleo o de salarios de hambre y hasta profesionales en la contaduría pública, ingenierías, enfermería y demás, que han decidido buscar mejores horizontes, para al menos garantizar la manutención de los suyos dejados en México, mediante las benditas remesas, mientras encuentra la forma de también llevárselos.  

Antonio Astiazarán, innovador

En fin, la tragedia en ese paraje al sur de San Antonio, Texas, se concatena, es parte de la tragedia que se vive en muchas partes de México, mientras en Palacio Nacional se contentan con sobarse los tanates y en emitir catilinarias estúpidas sobre nimiedades, ajenos al baño de sangre en proceso, con estrategias evidentemente fallidas, todo complementado con la ruina económica ya que declaraciones mañaneras de cretinos e idiotas, no sirven para alimentar a millones de familias mexicanas.  

Por otra parte, el presidente municipal de Hermosillo, Antonio Astiazarán Gutiérrez sigue abriendo brecha en materia de innovación, al firmar un acuerdo con representantes de ocho instituciones educativas, para que agentes de la Policía Preventiva y Tránsito Municipal y sus familias enriquezcan su currículum académico y formación profesional en distintas áreas del conocimiento.  

Así las cosas, personal de seguridad pública del ayuntamiento capitalino, así como sus familias podrán acceder a su profesionalización en condiciones preferenciales en la Universidad Santander, Universidad CEUNO, Instituto de Occidente, Conalep Sonora, UNIDEP, Instituto de Fomento Educativo y Cultural Francisco de Ibarra, ICATSON y el Instituto Mexicano de Profesionalización Educativa.  

Mejor equipamiento, condiciones y estímulos laborales en continuo avance, sistema escalafonario claro y ahora con un esquema de profesionalización en lo académico, conjuntan un esquema que fortalece la dignidad de esa corporación y de seguro fortalecerá su imagen ante la gente de Hermosillo.  

Javier Lamarque

Más al sur, en Cajeme, a ojo de buen cubero, luce buena la propuesta del presidente municipal Javier Lamarque de municipalizar el servicio de grúas, que prestado por empresas privadas hacen su agosto todo el año a costa de automovilistas despistados o irresponsables que se estacionan donde les da la gana o que sufren algún accidente de tránsito.  

En el caso de Hermosillo no estaría mal explorar esa idea para que en lugar que ese flujo de dinero, en vez de engordar las carteras de particulares, vaya a tesorería municipal para que se traduzca en obras de beneficio comunitario o mejores servicios públicos, aunque no tenemos idea de lo que costaría la adquisición de esos vehículos y el costo beneficio de dicha municipalización, aunque por otra parte podría preverse que ese servicio de grúas operado por la comuna no sería tan oneroso y además, los sufridos agentes de tránsito dejarían de ser como empleados de esas empresas.  

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