Sara para gobernadora

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Ni la Guía Ética para la Transformación tuvo tanta cobertura mediática incluso en medios nacionales e internacionales como la imagen de la alcaldesa de Guaymas, Sara Valle Dessens obsequiando cinco palas nuevecitas a las madres de desaparecid@s del grupo Guerreras Buscadoras para que le entren a más y mejor a remover la tierra para encontrar los restos de sus muert@s, generalmente víctimas del crimen organizado.
Y es que la escena sería indescriptible e inexplicable, si no fuera porque recrea una imagen del México que, como diría André Breton, no se puede explicar desde la razón sino desde lo absurdo.
La alcaldesa de un pequeño puerto mexicano donde, como en todo el país hay fosas clandestinas cobijando los huesos de hombres, mujeres, niños y niñas que siguen en calidad de desaparecidos, regala a las madres que se han dado a la tarea de encontrarlos, palas para que hagan mejor su trabajo, bien vale un guion de película.
Y si a eso se le agrega que las Guerreras Rastreadoras, que no son el único grupo de mujeres haciendo la tarea que no hacen las autoridades procuradoras de justicia, aceptaron de buena gana el obsequio, se termina de configurar un cuadro más que surrealista, hiperrealista en tanto tiende a la representación más fidedigna de la triste realidad mexicana.
De hecho, Natalia Mendoza, antropóloga y ensayista radicada en Arizona escribió en su cuenta de Twitter: “Pues es terrible, pero palas, varillas, bonos de gasolina, botellas de agua, guantes, etc., hacen muchísima falta en las búsquedas. La comisión estatal no les ha dado absolutamente nada a las buscadoras. La ayuda de los municipios es enormemente apreciada”.
Y en otro Twitt escribió: “Ya que estamos en estas: urgen 4 celulares para líderes de cada región. Más que de la pala, todo depende del celular: información anónima, geo-localización, fichas de búsqueda, fotos. Los que traen ya no sirven. ¡Muchas gracias por su ayuda!
Vistas así las cosas, es posible que la intención de la alcaldesa guaymense haya sido de buena fe y con ánimo de ayudar. Lo que vino a complicarlo todo es esa propensión de la churriguresca clase política mexicana a suponer que sigue siendo ‘cool’ y redituable en términos de comunicación institucional cacarear todos los huevos, incluso los políticamente incorrectos.
Regalarle una pala a una madre que anda buscando a su hija debajo de la tierra, es como regalarle un visor a quien perdió a su hijo en las inundaciones de Tabasco. Insisto, quizás no sea tan malo, pero tomarse la foto y publicitarla institucionalmente es el mejor ejemplo que la Guía Ética para la Transformación debería ser el libro de cabecera no para el pueblo, sino para la clase política.
Por cierto, esa guía ética no es tan inocente e inofensiva como parece. En perspectiva, resume la idea de un Estado que se brincó las trancas de lo público para incidir en el ámbito de lo privado. 
Y cuando eso sucede, cuando el Estado y sus personeros se asumen no sólo como reguladores de la cosa pública, sino también como fiscales de la vida privada, como oráculos de lo socialmente aceptable o condenable de acuerdo a una muy peculiar idea de la ética y la moral dictada desde quien ejerce el poder político, comienza la pavimentación del camino al autoritarismo.
Aguas con eso.
Por lo demás, Sara Valle puede presumir ya que es más conocida que Alfonso Durazo y por tanto, estar en condiciones de postularse no para la reelección en Guaymas, sino para la candidatura a la gubernatura.
Ya sé que es un despropósito, porque ser muy conocido no es equivalente a ser muy popular. Pero Alfonso tampoco trae buenos asesores de imagen y eso de publicitar sus degustaciones de cortes finos al lado de poderosos empresarios prianistas no parece la mejor forma de congraciarse con un electorado que le batalla macizo para conseguir la canasta básica.
O pagar publicidad en Facebook para difundir una imagen tocando la mano de su padre recientemente fallecido por Covid19 puede inscribirse en la lógica de atacar el corazón y no la razón del electorado, pero camina en la delgada línea que separa la buena fe del lucro político.Baste recordar al priista Gilberto Otero publicitando un spot de campaña en aquel 1994, acuclillado sobre una parrilla en la que daba vueltas a un jugoso rib steak ‘como todo sonorense lo hace’. Por supuesto que perdió la elección. 
O a Alfonso Molina presumiendo sus dotes de nadador en la alberca de su casa para mandar un mensaje de jovialidad y desenfado en la interna del PRI 2003, que le ganó Eduardo Bours. Molina Ruibal perdió, a pesar de ser el delfín del gobernador en turno, Armando López Nogales.
Son detalles que quizás algunos consideren nimios, sobre todo en estos tiempos en que han brotado como hongos los asesores de imagen y los estrategas de campaña.
Por cierto, aún es temprano para evaluar si fue bueno o malo que Alfonso Durazo no asistiera a un debate de aspirantes a la gubernatura, convocado por el imparcial (minúsculas deliberadas).
El manual recomienda que no debió asistir, siendo el puntero en las encuestas. La realidad indica que no es tan importante, sobre todo porque el imparcial (minúsculas deliberadas) está lejos de ser aquel medio que marcaba agenda todavía hace una década.
Pero en tiempos de redes sociales, las cosas se vuelven impredecibles. Alfonso Durazo, el puntero pudo haber mandado el mensaje equivocado al no asistir a ese foro. Ya se verá.
II
Mejor regalo de cumpleaños no pudo tener el abogado Antonio Gutiérrez, de parte de la Sala Superior del TEPJF con sede en Guadalajara al fallar a favor de su impugnación a una resolución del Tribunal Estatal Electoral para que se respete la paridad de género en los comicios 2021, y los partidos políticos postulen candidatas y candidatos en proporción igualitaria, incluyendo las cabezas de fórmula.
El tema es importante, pues si bien ya hay una legislación propuesta por la gobernadora Claudia Pavlovich y aprobada en el Congreso local que obliga a los partidos a postular candidatos y candidatas en proporción 50-50, los partidos políticos, donde aún prevalecen inequidades de género en esa materia, se daban maña para cumplir con la ley, pero completando la paridad con mujeres en las suplencias.
En septiembre pasado el IEE aprobó un acuerdo con los criterios de paridad para el proceso electoral en curso, estableciendo que las listas de integración de las candidaturas de representación popular las encabezarían las mujeres en al menos la mitad de las fórmulas.
El PRI impugnó ese acuerdo mientras que Morena, con el abogado Antonio Gutiérrez a la cabeza combatió esa impugnación, logrando que la Sala Superior de Guadalajara ordenara al TEE emitir una nueva sentencia en la que se instruya al IEE justificar la implementación de la acción afirmativa respecto de los criterios de paridad de género.
La historia, muy resumida es la siguiente: lo que revocó el TEE del acuerdo sobre lineamientos de paridad en candidaturas es lo que se conoce como compensación en la etapa de resultados para el Congreso del Estado. Esto es, si muchos hombres ganan las diputaciones de mayoría, las de representación proporcional se otorgarían a mujeres hasta equilibrar las posiciones de género en la legislatura.
Eso es lo que a su vez, impugnó Morena y la Sala de Guadalajara le dio la razón, de manera que los lineamientos originales se aplicarán en su totalidad, con lo que los partidos políticos están obligados a postular mujeres y hombres en proporción 50-50, pero también en las cabezas de fórmula.
El abogado Antonio Gutiérrez anda tan contento, que hasta urgió al IEE a publicitar el resultado de este litigio, como hace con otros que ni siquiera son del estado.
Lo cierto es que Gutiérrez es una mente brillante en los temas electorales; trabajó en algún momento para el PAN y ahora lo hace para Morena donde quizás le esperen mejores cosas que en el blanquiazul, donde no supieron apreciar su trabajo.
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