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Los mexicanos, al menos los que residen en Estados Unidos y en los estados norteños fronterizos del territoria azteca con ese país, han encontrado una alternativa para protegerse del COVID-19: están haciendo largas filas y cumpliendo con interminables esperas para vacunarse en centros de Texas.

Los primeros, aquellos que residen en ciudades estadounidenses o cuentan con la doble nacionalidad, acuden a los hospitales y lugares para la aplicación de la dosis en condados texanos como McAllen, Brownsville, San Antonio, Houston, El Paso, Edinburg, Mission, Pharr, Weslaco, Elsa, Edcouch, La Villa y la Isla del Padre.

Luego están los segundos, aquellos que tienen alto poder adquisitivo como para rentar vuelos privados para volar desde Monterrey hacia McAllen, según reporta el diario mexicano La Jornada.

Entonces, las unidades sanitarias lucen abarrotadas con .

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