
Científicos del Instituto Roslin descubrieron que la bacteria Staphylococcus aureus, responsable de numerosas enfermedades en humanos y una de las principales causas de mastitis (inflamación del tejido mamario que suele acompañarse de una infección) en las vacas lecheras, ha experimentado cambios metabólicos clave que le ayudan a sobrevivir en la ubre.
La investigación, publicada en la revista Science Advances y titulada «La remodelación metabólica bacteriana mediante evolución convergente desbloquea la disponibilidad de nutrientes después de un cambio de huésped», revela que después de que el Staphylococcus aureus pasara de los humanos al ganado, la bacteria desarrolló mecanismos para acceder a los nutrientes disponibles en la leche.
Al identificar los mecanismos biológicos que utilizan las bacterias para obtener nutrientes, la investigación muestra cómo Staphylococcus aureus genera los recursos necesarios para mantener la infección en la ubre, señala un comunicado del instituto.
Los resultados de esta investigación ponen sobre la mesa posibles maneras de controlar la mastitis en el ganado lechero, como por ejemplo, actuando sobre las vías importantes para el crecimiento.
Adaptación a la vida en el ganado lechero
El Instituto Roslin detalla que mediante análisis genéticos de cepas bacterianas recuperadas de personas y vacas afectadas, el equipo de científicos investigó cómo el Staphylococcus aureus se adaptó a la vida en el ganado lechero.
Las bacterias que pueden transmitirse entre especies son una fuente importante de enfermedades infecciosas emergentes, pero hasta ahora se sabía poco sobre cómo Staphylococcus aureus hacía la transición de los humanos al ganado vacuno, señala el comunicado.
Estas bacterias que infectan al ganado han desarrollado una mayor capacidad para descomponer la caseína, la proteína más abundante en la leche, lo que les permite proliferar en la ubre y acceder a los nutrientes que sustentan su crecimiento.
Según la investigación, este proceso está impulsado por una mayor expresión de la aureolisina, una enzima bacteriana que descompone la caseína en fragmentos, que luego pueden utilizarse como nutrientes para el crecimiento durante la infección.
Nuevas formas de controlar infecciones
“Al comprender los mecanismos que sustentan la adaptación exitosa del huésped, podemos empezar a pensar en nuevas formas de controlar la infección. Estos hallazgos ofrecen información valiosa sobre dónde podrían intervenir los tratamientos futuros”, menciona el profesor Ross Fitzgerald, catedrático de Bacteriología Molecular del Instituto Roslin.
Los resultados de esta investigación, justamente sugieren que la misma estrategia ha evolucionado de forma independiente en varias cepas bovinas de Staphylococcus aureus, lo que pone de manifiesto una fuerte presión evolutiva que ayuda a explicar la capacidad de la bacteria para adaptarse a diferentes entornos e infectar a múltiples especies, señala el comunicado de la institución.
Fuente: ganaderia.com















































