La tortilla no engorda: lo que dice la ciencia sobre el alimento más consumido en México

71
0
-_728x90
previous arrow
next arrow

La tortilla de maíz nixtamalizado ha sido objeto de debate en la salud pública mexicana, especialmente por los mitos que la asocian erróneamente con el aumento de peso.

Sin embargo, la posición de las autoridades sanitarias es clara: este alimento tradicional no es responsable de la epidemia de obesidad que afecta al país.

El análisis de sus propiedades bioquímicas y su impacto fisiológico revela, en cambio, un perfil nutricional beneficioso y adaptado al contexto de la dieta mexicana.

El peso de la evidencia científica y la postura oficial

Instituciones como la Secretaría de Salud, el Instituto Nacional de Salud Pública, el IMSS y el ISSSTE coinciden en que la tortilla de maíz nixtamalizado es un alimento seguro, nutritivo y esencial en la dieta nacional.

La evidencia recopilada por estos organismos desmiente la creencia de que la tortilla “engorda”, subrayando que el verdadero problema está en el desplazamiento de la dieta tradicional y el auge de productos ultraprocesados de alto contenido calórico y bajo valor nutricional.

Para responder qué papel juega la tortilla en el control del peso corporal, basta revisar los lineamientos de las Guías Alimentarias para la Población Mexicana 2023 y la actualización de la NOM-187.

Ambos documentos establecen que la tortilla debe mantenerse como base de los cereales en la alimentación diaria, gracias a su bajo aporte calórico, su riqueza en fibra y su capacidad para inducir saciedad y regular la glucosa en sangre.

Obesidad en México: causas reales y papel de la tortilla

La crisis de obesidad en México se ha agudizado por una transición alimentaria que ha desplazado el consumo de maíz nixtamalizado en favor de harinas refinadas, bebidas azucaradas y productos con grasas saturadas.

De acuerdo con especialistas en salud pública, más del 70% de los adultos mexicanos presentan exceso de peso y la prevalencia de obesidad alcanza valores preocupantes en niños y adolescentes.

Los informes oficiales insisten en que el aumento de peso no es consecuencia del consumo de alimentos tradicionales como la tortilla, sino del abandono de la dieta mesoamericana y la adopción de hábitos occidentales.

Preparaciones como las “guajolotas”, en las que la tortilla se fríe y se combina con pan refinado y aderezos, sí elevan el riesgo metabólico, pero la tortilla en su forma pura y asada no representa amenaza alguna para la salud.

La nixtamalización: una protección biológica y nutricional

El proceso de nixtamalización, exclusivo de la cultura alimentaria mexicana, transforma el maíz en un alimento de alta biodisponibilidad.

Mediante la cocción con cal, se facilita la absorción de niacina, se incrementa el contenido de calcio y se reduce la presencia de antinutrientes como el ácido fítico.

Estas modificaciones permiten que la tortilla sea fuente principal de calcio dietético y prevenga enfermedades como la pelagra y la anemia.

A nivel de seguridad alimentaria, la nixtamalización también reduce la concentración de micotoxinas fúngicas, contribuyendo a la baja incidencia de cáncer hepático en la población mexicana.

La evidencia científica muestra que el consumo regular de tortilla fortalece la salud ósea y proporciona nutrientes esenciales difíciles de obtener en otras fuentes económicas y accesibles.

Perfil nutricional y comparación con harinas refinadas

De acuerdo con el Sistema Mexicano de Alimentos Equivalentes, una tortilla de maíz nixtamalizado de 30 gramos aporta entre 53 y 65 kilocalorías, menos de 15 gramos de carbohidratos complejos, más de un gramo de proteína y apenas 0.5 gramos de grasa.

Este perfil se sitúa muy por debajo de panes refinados, que triplican la densidad calórica y carecen de fibra dietética, promoviendo picos glucémicos e insulínicos que favorecen la acumulación de grasa corporal.

El consumo de tortilla, en cambio, induce una liberación lenta y sostenida de energía, lo que ayuda a mantener la saciedad y evita el deseo de ingestas calóricas adicionales entre comidas.

Por esta razón, en los planes de alimentación recomendados por las instituciones de salud, la tortilla figura como la opción preferente frente a cualquier otro cereal industrializado.

Mecanismos fisiológicos de saciedad y control de peso

La tortilla de maíz aporta almidón resistente, una fracción de carbohidratos que no se digiere en el intestino delgado y que actúa como fibra prebiótica en el colon.

Esta propiedad estimula la producción de ácidos grasos de cadena corta, que regulan hormonas de la saciedad como el GLP-1 y el PYY.

El resultado es una supresión fisiológica del apetito y la prevención de ingestas excesivas, en contraste con los productos de harina refinada, que carecen de este efecto.

El índice de saciedad de la tortilla supera ampliamente al de otros cereales procesados. Su consumo regular, en cantidades adecuadas y como parte de una dieta balanceada, contribuye a evitar el almacenamiento excesivo de grasa y favorece el mantenimiento del peso corporal.

Regulación oficial y garantía de calidad en la tortilla de maíz

El Estado mexicano ha fortalecido la protección del maíz nixtamalizado mediante la NOM-187-SSA1/SE-2023, que exige transparencia en el etiquetado y prohíbe el uso de maíz transgénico en la manufactura de masa y tortillas.

Esta norma obliga a los productores a informar al consumidor sobre la composición y el método de elaboración, resguardando así la integridad nutricional y cultural del alimento.

La política pública actual fomenta el consumo de la tortilla elaborada con maíz puro y nixtamalizado, excluyendo de manera explícita los productos adulterados con harinas industriales y aditivos.

De este modo, se garantiza que los beneficios atribuidos a la tortilla tradicional lleguen efectivamente a la población.

Innovación y combate a la desnutrición

La tortilla es también un vehículo para la innovación biotecnológica.

Diversos centros de investigación han desarrollado tortillas fortificadas con proteína de sardina, harinas de leguminosas y micronutrientes, logrando mejorar la calidad proteica y vitamínica del alimento sin alterar su sabor ni su textura.

Estas formulaciones han probado eficacia en el combate a la desnutrición infantil y en el mejoramiento de parámetros antropométricos en comunidades vulnerables.

Recomendaciones oficiales

Las Guías Alimentarias 2023 promueven la sustitución de productos ultraprocesados por cereales integrales como la tortilla de maíz.

Según estas directrices, el 22% de la ingesta diaria debe corresponder a cereales de grano entero o tubérculos, con la tortilla ocupando un lugar central por su bajo impacto ambiental y su contribución a la seguridad alimentaria nacional.

El documento recomienda distribuir entre ocho y doce raciones de cereales al día, lo que equivale a consumir entre tres y seis tortillas, adaptando la cantidad al nivel de actividad física y las necesidades energéticas individuales.

Cumplir con esta recomendación favorece la reducción de la adiposidad y la prevención de enfermedades metabólicas.

Las instituciones de salud exhortan a la población a revalorizar la tortilla genuina, a evitar su consumo en preparaciones hipercalóricas y a preferir siempre las variedades elaboradas con maíz puro y nixtamalizado.

De esta manera, México mantiene viva una tradición alimentaria milenaria que, lejos de ser un obstáculo, es una herramienta estratégica en la lucha contra la obesidad y la desnutrición.

Fuente: infobae.com