Cuatro años de la muerte de Adalberto Rosas López.-

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Bernardo Elenes Habas

Cuatro años de la muerte de Adalberto Rosas López.- Guerrero social de su tiempo, fue el primer alcalde surgido del PAN en Cajeme.- Hasta el último día de su vida luchó por el agua secuestrada al Valle del Yaqui. 

Bernardo Elenes Habas

En Cajeme, Adalberto Rosas López destruyó el estigma priísta de los hombres únicos y providenciales, cuando derrotó, en elecciones por la alcaldía 1979-1982, a don Francisco Obregón Tapia.

Militaba en ese tiempo en el Partido Acción Nacional, al que renunció posteriormente, cuando dicho instituto comenzó a decaer en sus principios, demostrando Adalberto su realidad de ciudadano del mundo, quien sustentaba su ideología en la justicia y la libertad.

(Al cadáver del PAN lo retomó, 24 años después, Jesús Félix Holguín. Y pese a la oposición del caciquismo que también prevalece en el tejido del blanquiazul, lo resucitó, y Chuy se convirtió en el segundo alcalde de Cajeme surgido de las siglas azules en el trienio 2003-2006). 

Rosas López se distinguió como crítico implacable de un sistema en decadencia, contra el que arremetió desde muchos frentes; siendo sus últimas luchas contra el saqueo de las aguas pertenecientes al Valle del Yaqui por el Gobierno estatal de Guillermo Padrés, y quedando al final como uno de los poco combatientes legítimos de esa batalla, porque sus otrora compañeros de contienda, sucumbieron al canto de las sirenas e hipotecaron sus conciencias por cargos públicos y otras migajas. Actualmente, dos aspirantes a gobernar Sonora –Ricardo Bours y Alfonso Durazo-, doblan las manos ante el secuestro del agua de El Novillo, y prácticamente validan la ilegalidad de esas acciones, mismas que aún enfrentan procesos judiciales.

El 25 de enero de 2017, a los 75 años de edad, murió Adalberto, el sobrino del inolvidable líder campesino Machi López, asesinado el 26 de noviembre de 1953. El esposo de Betina Mazón. El consistente guía político que logró sumar a su administración municipal, otro trienio más en Pablo Ávila, pero que el retorcimiento de leyes y la sumisión de la legislatura en turno del Congreso del Estado, convirtiera ese triunfo en humo; al igual que su victoria por la gubernatura ante el priísta Rodolfo Félix Valdés, en 1985.

No debe borrarse de la memoria de Cajeme, que Rosas López fue quien propició gran parte de la actual estructura del ITSON, universidad de la que fue patrono, y que por ese y otros méritos recibió la presea de Ciudadano Distinguido de Cajeme durante la administración de Rogelio Díaz Brown, en 2012. 

Retó al sistema en días de tormentas políticas y avasallamiento oficial. Cuando posturas rebeldes y de señalamientos frontales como las que él mantenía, podían costar la vida. Cuando la información era susceptible de tergiversarse, sin que hubiese manera de demostrar la verdad, no como sucede ahora con las redes sociales, que superan en tiempo y velocidad a muchos medios informativos. Reinventó y le dio rostro a la resistencia civil. Habló siempre con claridad, y en su lenguaje franco, a veces irónico, estaba implícito el sentimiento de rebeldía que le nacía desde sus raíces campesinas.

Como franco reconocimiento al luchador social, ciudadanos de Cajeme y de otras partes de la Entidad, inmersos en todos los partidos y todas las ideologías, dieron, la mañana de invierno de 2017, cuando se ofició misa de cuerpo presente en la Catedral de Ciudad Obregón, una despedida de aplausos y de lágrimas, enmarcando la trayectoria del cajemense que supo trazar caminos colectivos en el campo azaroso de la política.

El obispo Felipe Padilla Cardona, auxiliado por varios sacerdotes, ofició la liturgia en memoria de Adalberto, cuyos restos convertidos en ceniza -símbolo del polvo de estrellas que definen la humildad de los seres humanos-, estaban contenidos en una urna frente al altar.

Presentes los ex alcaldes Javier Bours Almada, Faustino Félix Escalante, Francisco Villanueva Salazar, Javier Lamarque Cano, Ricardo Bours Castelo, el ex gobernador Eduardo Bours Castelo, el secretario de Gobierno en el gabinete de Claudia Pavlovich, Ernesto Pompa Corella; el presidente municipal de Cajeme Faustino Félix Chávez y su esposa Ena Olea; la ex diputada federal María del Rosario Oroz Ibarra; el rector del ITSON, Javier Vales García; líderes sociales, dirigentes y militantes de los diversos partidos políticos; integrantes de la tribu Yaqui; académicos, empresarios, productores agropecuarios, periodistas, vendedores ambulantes, gente surgida de la raíz de tierra y sol del pueblo.

Betina Mazón y sus hijos, recibieron la solidaridad ciudadana y sopesaron, como siempre lo han hecho, el cariño que logró tejer en todos los estratos sociales Adalberto, con su comportamiento auténtico, con su capacidad de servicio, con su disposición para estar siempre al lado de la sociedad civil y sus luchas más sentidas.

Se cerró, ese día, un ciclo de más de 40 años de trayectoria de un líder auténtico, de esos que ya no hay en Cajeme y en Sonora, y que tanta falta hacen.

Además de haber sido el primer alcalde de oposición en el Municipio donde nació, y diputado local, Rosas López inició en 1983 la Marcha por la Democracia, desde Estación Don en los límites con Sinaloa, hasta San Luis Río Colorado, buscando la candidatura para convertirse en gobernador de Sonora.

Su última batalla la propició el 25 de enero de 2017, cuando trascendió sus propias dimensiones, entrando a la historia de Cajeme y de Sonora, y convirtiéndose en leyenda, la que pervivirá por siempre en el Valle del Yaqui.

Le saludo, lector.

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