previous arrow
next arrow
Slider

Que mejor referencia para mi sobre el reciente cumplimiento de mis 90 años de vida que esta  pandemia universal del DEL  CORONAVIRUS,  plaga que por su letal expansión así fue considerada, observándose ya los radicales  cambios que  mundialmente se están efectuando, alterando nuestra forma de vida, sin saber todavía sus alcances y su término. Mientras tanto los científicos de todo el mundo están trabajando arduamente para combatirlo. Que el Señor los ilumine

Sobre este gran problema de salud mundial, observamos en primera fila  la ocurrencia de AMLO, nuestro presidente nacional, que en su mañanera, dirigiéndose  a la nación no dio  instrucciones  al pueblo de cómo hacer frente al coronavirus,  como lo hicieron mandatarios de otros países latinos americanos. El en cambio las omitió atenuando o suavizando el problema, mostrando enseguida, como virtual remedio,  una medalla del Sagrado Corazón de Jesús,  en señal de protección al país, así se entendió,  expresando en esos momentos y dirigiendo su voz a la misma imagen con un DETENTE (alusión al virus) acompañada de una breve y socarrona  sonrisa, repitiéndola dos veces más

Por supuesto la crítica fue  rotunda  por su ocurrencia. Sin embargo, independientemente de que pudo haberlo hecho igual que los demás presidentes de otras naciones,  personalmente  considero que no estuvo tan desatinado y lejos de la realidad, el  invocar al Señor, pues ante la situación tan grave que mundialmente se ha desparramado, el miedo a cimbrado al mundo entero y todos los creyentes, me incluyo, nuestra primera reacción, que mejor auxilio, fue elevar nuestra súplica a DIOS NUESTRO SEÑOR, actitud  equivalente  a la misma invocación que hizo AMLO con el DETENTE CORONAVIRUS, dirigida  a la misma deidad, como divina intercesión.

Valga este comentario para profundizar en el tema. y sus actuales consecuencias. Y ante la indefensión, haciendo eco a la ocurrencia de AMLO  a quien tenemos que orar incesantemente es al Sagrado Corazón de Jesús, no solo porque de momento se suavice, sino también porque se termine este PANDEMIUN, de indescifrable origen. Valga igualmente esta alarmante situación,  que aunque no podemos atribuirlo a un castigo de Dios, pues Él  nos ama incondicionalmente,  no obstante pueda parecer una extrema e increíble  utopía,  si podemos adjudicarlo a la descomposición de la humanidad entera que se encuentra entregada y sucumbida al materialismo extremo, donde la fe en Dios,  ha quedado  relegada, comparable a aquel desastroso pasaje del Antiguo Testamento de Sodoma y Gomorra, que fue destruida por Dios por sus grandes pecados. Considerando algunos, por falta de fe y conocimiento, que todo aquello del pasado fueron solo aspectos históricos, olvidándose que desde la primera letra del Génesis hasta la última letra de la Biblia, es Palabra de Dios, que siempre debe estar latente en nuestra fe.  

En la misma Palabra de Dios en el Libro de Jonás,  se nos relata otro pasaje semejante. Cómo los moradores de Nínive  también fueron amenazados por su perdición y el abandono a las normas sagradas que Yahveh, a través de Jonás reclamaba al pueblo (Nínive) anunciando su destrucción en 40 días sino corregían sus desviaciones y se convertían. “Los ninivitas creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal desde el mayor hasta el menor” Jonás capítulo 3.3 

Más allá de todas las normas que mundialmente ya se han establecido para vencer esta PANDEMIA, que seguramente se realizará, Dios mediante,  son momentos para profundizar y considerar como nosotros, el mismo ser humano, sin distinción de sexos,  en su libre albedrío ha  genera todo formas de vida contraria al orden divino, que hasta la misma naturaleza sucumbe ante sus desviaciones perversas, pudiendo evitarlo perecemos a los naturales frenos que poseemos, continuando lastimándose asimismo y a sus propios entornos, sin importar consecuencias futuras, como las que, por lo mismo, quizás estamos viviendo ahora ese negro panorama. 

La misma Palabra de Dios en el Antiguo Testamento, en el mismo Libro de Jonás, se nos hace una narración muy interesante sobre las extremas desviaciones del hombre que llegaron hasta hartar la benevolencia de Dios.  Como fue el caso que aparece en el Libro de Jonás, ordenándole Dios bajo estos términos: “Vete a Nínive, la gran ciudad, y proclama contra ella que su maldad ha subido hasta mí” Jonás 1,2   Más adelante en Jonás 3, 2-4, vuelve a proclamar: “Levántate vete a Nínive y proclama el mensaje que yo te diga. Dentro de 40 días Nínive será destruida”  Finalmente los ninivitas ante tal amenaza recapacitaron y  “Creyeron en Dios, ordenaron un ayuno y se vistieron de sayal desde el mayor al menor. Vio Dios lo que hacían, como se convirtieron de su mala conducta y se arrepintió Dios del mal que había determinado hacerles y no lo hizo”  Cap. 3. 

Comparto con ustedes mi propia moraleja sobre este pasaje bíblico: Hay que creer en Dios y respetar sus preceptos, aquellos 10 mandamientos tan sabios que aún son y continuarán siendo nuestra guía moral. Además nuestro Señor Jesús con Su Evangelio, y con su Redención vino a fortalecernos sobre el gran valor que tiene la fe, como se nos enseñó de niños en el catecismo cristiano,  en un solo Dios verdadero y tres personas distintas, Padre, Hijo y Espíritu Santo 

Todo lo anterior es una más de mis OCURRENCIAS personales que me permito compartirles en estos momentos del encierro obligado, que la misma Fe me permite hacerlo solo como una descarga de mis propias emociones y sentimientos, rogando a Dios que pronto pasen esos largos 3 días y 3 noches obscuras  en el vientre  de la ballena, en que hoy nos encontramos sometidos, orando, como Jonás,  también  a Yahveh angustiados expiando nuestras faltas para que pronto pase todo esta calamidad  y volvamos a la normalidad

Aprovechando las circunstancias confiemos en el Señor y pongamos en Él  nuestras oraciones.   Y que este lapso sirva para reencuentros personales consigo mismo y con la familia que tanta falta nos hace atenderla para enriquecer ese sagrado entorno de nuestro hogar y de la Fe, dejando al final la mención de este gran don,  pues será el primer objetivo que hagamos resurgir al final del túnel para la mayor Gloria de Dios

Sirva este CORONAVIRUS TIME,  para poner a prueba de los que  estamos hechos, incluyendo a mis 2  o 3 lectores, que  ya acusaron recibo de esta mi última OCURRENCIA. Con gran amor

RENE GIL GUTIERREZ   

Comentarios