SÉNECA TENÍA RAZON

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Hoy, hay un día para todo: ayer fue día de la estadística. Existe el día del pepino (14 de junio), el día del perro (21 de julio), día del queso (4 de junio), el día sin brasier (13 de octubre), incluso hay hasta un día para los doritos (24 de febrero, día de la tortilla chip). No es de extrañar pues que por lo mismo, haya también días para conmemorar motivos más sublimes: día de la tierra (22 de abril), día del trabajo (1ro de mayo), día de la lucha contra el cáncer de mama (19 de octubre) o contra la diabetes (14 de noviembre) y por supuesto, el día de la independencia nacional (16 de septiembre), el día de las madres (10 de mayo) y qué decir del día de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de América Latina (12 de diciembre). 

Los oficios y profesiones no se salvan de ésta singular tendencia: día del chef (ayer, junto con la estadística y la osteoporosis), día del ingeniero (1ro de julio), día del contador (25 de mayo), día del carpintero (19 de marzo) y pasado mañana: el día del médico (23 de octubre).

Fue hace ochenta y tres años, cuando en 1937, durante la Convención de Sindicatos Médicos Confederados de la República, se estableció que el 23 de octubre se celebraría el Día del Médico, en homenaje al doctor Valentín Gómez Farías, quien en 1833 inauguró el Establecimiento de Ciencias Médicas en la Ciudad de México.

Este viernes, como todos los años, el quehacer de los médicos será motivo de encomio. En el discurso oficial, en las escuelas y facultades de medicina, en las Asociaciones y Colegios Médicos, en los hospitales, en las Instituciones de Salud, en los medios y hasta en redes sociales, el 23 de octubre tendrá como protagonistas centrales a l@s médic@s. Much@s pacientes agradecid@s felicitarán a sus doctores(as). Y aquí podemos abrir un gran paréntesis y lanzar la interrogante: ¿Y por qué doctores(as), si no han hecho un doctorado?  

La Real Academia de la Lengua Española (RAE) nos acota la discusión sobre la pertinencia de la denominación, avalándola sin dar mayores explicaciones debido a su uso frecuente. Dice la RAE al respecto en una de sus acepciones:

doctor, ra. m. y f. Médico u otro profesional especializado en alguna técnica terapéutica, como el dentista, el podólogo, etc. 

Cerremos el paréntesis y dejemos la cuestión para otro momento. Quedémonos tranquilos con la nominación de doctores(as) aunque no tod@s hayan realizado un doctorado.

Conmemorar lo que sea, tiene un propósito, el hacer énfasis en un determinado asunto. ¿Cuál sería entonces el propósito del día del médico?  Para mí, Seneca tiene la respuesta. Me encanta la siguiente sentencia por concisa, precisa y maciza (por lo que no tiene nada de confusa, profusa y difusa): 

¿Por qué al médico y al preceptor les soy deudor de algo más?, ¿por qué no cumplo con ellos con el simple salario? Porque el médico y el preceptor se convierten en amigos nuestros, y no nos obligan por el oficio que venden, sino por su benigna y familiar buena voluntad. Así, al médico que no pasa de tocarme la mano y me pone entre aquellos a quienes apresuradamente visita, prescribiéndoles sin el menor afecto lo que deben hacer y lo que deben evitar, nada más le debo, porque no ve en mí al amigo, sino al cliente… 

   ¿Por qué, pues, debemos mucho a estos hombres?  No porque lo que nos vendieron valga más de lo que les pagamos, sino porque hicieron algo por nosotros mismos. Aquel dio más de lo necesario en un médico: temió por mí, no por el prestigio de su arte; no se contentó con indicarme los remedios, sino que me los administró; se sentó entre los más solícitos para conmigo, y acudió en los momentos de peligro; ningún quehacer le fue oneroso, ninguno enojoso; le conmovían mis gemidos; entre la multitud de quienes como enfermos le requerían, fui para él primerísima preocupación; atendió a los otros en cuanto mi salud lo permitió. Para con ése estoy obligado, no tanto porque es médico, como porque es amigo.

Así como la maternidad no tiene fecha (se honra a la función maternal el 10 de mayo, no así los otros 364 días del año), algo similar podemos decir del quehacer médico. Si quienes nos dedicamos a ésta tarea, no interiorizamos las palabras de Seneca, los 365 días del año, entonces el día de médico no tiene ningún propósito. El coronavirus ha puesto a l@s médic@s en la línea de batalla, un@s desde las trincheras, otr@s un poco más atrás desde la retaguardia. Esta es una guerra que finalmente ganaremos. Será pronto si todos  hacemos lo que tenemos que hacer… sí… ¡todos!

Felicidades a l@s médi@s. 

Salud y paz. 

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